Sep, 2021.- No viví en aquellos años, pero las historias que desde pequeña me relataban mis abuelos hicieron posible que mi imaginación me llevara una y otra vez a aquel 28 de septiembre de 1960, día en el que se fundaron los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

Ellos me contaban que antes de la creación de la mayor organización de masas de Cuba existían varias con diferentes fines que quedaron unificadas ese glorioso día, siendo posible gracias a la capacidad de Fidel Castro para liderar y la unidad del pueblo que acudía ante su llamado.

Casi un millón de personas congregadas frente al Palacio Presidencial (hoy Museo de la Revolución), escuchaban al entonces Primer Ministro, cuando se oyeron varias explosiones.  Los allí reunidos respondieron con vivas a la Revolución y entonaron las notas del Himno Nacional, al término del discurso surgieron los primeros CDR.

Organización que rápidamente se concretó en cada barrio cubano y en la que también mis abuelos fueron protagonistas, años de arduo trabajo, entrega, sin horas de descanso, pero con mucho sentido de pertenencia.

Con solo pocos meses de ver la luz desarticularía a los elementos que pretendían servir de quinta columna a la brigada mercenaria derrotada en Playa Girón.

A 61 años de fundada esta organización, como mis abuelos, mi familia y yo somos orgullosamente miembros de ella, apoyamos cada tarea y mantenemos vivos el legado de líderes y mártires.

Y cómo dijera el eterno Comandante en Jefe: “Si alguno se preguntara cuál es el misterio de la Revolución, no podría haber otra respuesta que el hecho de haberse apoyado en las masas, masas organizadas, imprescindibles todas”.