Repudia Cuba medidas de reforzamiento del bloqueo anunciadas por Estados Unidos.Jul, 2021.- Un #SOSCuba circula en las redes sociales en un supuesto llamado de auxilio a la comunidad internacional ante la compleja situación epidemiológica que vive el país por la alta incidencia de la COVID-19, con reportes diarios de más de seis mil contagiados en las últimas jornadas.

El grito reclama una ayuda humanitaria que algunos pudieran relacionar con la necesidad de envíos de medicinas y equipamientos a la mayor de las Antillas para hacer frente a la pandemia, y hasta ahí todo parece normal y bien intencionado, pero detrás de estos supuestos buenos propósitos hay un bien trabajado trasfondo político que busca crear descontento social y desestabilización para propiciar una intervención extranjera en los asuntos internos del país.

¿Casualidad a que el llamado cacerolazo, a que el pueblo se tire a las calles en señal de protesta contra el Estado llegue en medio de un difícil escenario epidemiológico marcado por el aumento exponencial de contagios con el SARS-CoV-2, el número de fallecidos y las afectaciones al servicio eléctrico provocadas por averías en las centrales termoeléctricas del país?, pues claro que no.

Se trata de una campaña bien pensada y financiada desde los círculos de poder estadounidenses más reaccionarios, cuya única finalidad es propiciar un cambio de régimen en Cuba.

Lo peor es que han encontrado campo de cultivo en las insatisfacciones de la población debido al desabastecimiento de medicamentos y alimentos, propiciado por la crisis económica mundial y al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos a la Isla, y muchos se han dejado llevar.

Los más ingenuos exhiben hoy en sus perfiles en la red social Facebook marcos con el llamado de supuesta solidaridad, pero otros malintencionados han organizado protestas en diversos puntos de la nación y agredido a entidades e instituciones representantes de la legalidad y el orden socialista.

El llamado del primer secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente del país, Miguel Díaz-Canel, ha sido claro, las calles de la isla son de los cubanos, no de un grupo de descontentos bien pagados que convidan al desorden y la indisciplina en las redes sociales.

Es cierto que vivimos tiempos muy difíciles, lo hace el resto del mundo ante la amenaza del nuevo coronavirus, incluso las economías más desarrolladas del mundo, pero hoy no he escuchado que haya una intervención humanitaria en Estados Unidos que aporta un gran número de muertos en medio de esta crisis sanitaria, donde las vacunas contra el virus solo las reciben los ricos y un paciente con test positivo es enviado a casa como si fuera un resfriado común.

En Cuba las medicinas y los alimentos escasean, los hospitales están al borde del colapso, por el alto número de positivos, pero ahí están los profesionales de la Salud redoblando esfuerzos en esta lucha; se crean nuevas capacidades hospitalarias, ahí está el razonamiento y la planificación para que nadie quede desamparado y la solidaridad de los cubanos que llegan a la provincia de Matanzas para ayudar en este momento de tristeza.

La unidad vuelve a ser la mejor arma en esta nueva arremetida contra la Revolución y la tranquilidad, pero no lo dude el enemigo, cualquier provocación será rechazada con dignidad y patriotismo.