May, 2021.- Respetar a los demás sin distinciones de raza, discapacidad, posición social o preferencias sexuales, porque todas las personas tenemos el mismo valor, sólo por la condición de ser humano, es una necesidad impostergable en los nuevos tiempos y ese proceso se denomina inclusión.

A este proceso de integración de los individuos a la sociedad se le da vital importancia pues cuando no se reconocen los plenos derechos de las personas se socavan los cimientos básicos de la dignidad y se fomentan la desigualdad y la injusticia.

Es por ello que la diversidad debe ser percibida como una oportunidad y no una amenaza; en este sentido la equidad prevalecerá sobre las diferencias individuales.

Aunque mucho se trabaja en la sociedad moderna para lograr tales propósitos persisten pensamientos y actitudes discriminatorias basadas en antiguos estereotipos que no aportan nada nuevo, sino que frenan la inevitable evolución social.

Por supuesto Cuba no está ajena al proceso y labora para lograr una mayor inserción, donde la educación cumpla un rol fundamental, aspecto que se recoge en el Objetivo 4 de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que solicita una educación con calidad igualitaria para todos los niños sin ningún tipo de marginación ni segregación.

En Nuevitas continúa la preparación de los profesores en los centros educacionales con especial énfasis en los casos presentes y cuenta el hacer con los infantes que presentan necesidades educativas especiales, según información ofrecida por Elizabeth Barrios Maura, logopeda en el círculo infantil La Edad de Oro y máster en inclusión socioeducativa.

El proceso no es sencillo y aunque se dan los primeros pasos se prepara el camino para poner en marcha las acciones que ayudan a alcanzar tales objetivos.

Entonces es momento de comenzar a cambiar mentalidades, evolucionar, aprender a respetar las diferencias y recordar que todas las personas tenemos derecho a ser felices y cada quién elige su camino.