Abr, 2021.- El calendario marcaba el tercer año de la Revolución, 1961, y como todo proyecto en ciernes comenzaban a materializarse logros y conquistas del pueblo y para él.

Pero el atrevimiento de los cubanos de plantarle al imperialismo norteamericano una sociedad diferente, rebelde y martiana a solo 90 millas de sus narices era demasiada afrenta.

Entonces Estados Unidos planeó, cual cazador experimentado, una invasión mercenaria para desestabilizar al gobierno revolucionario, todo mediante la Agencia Central de Inteligencia. Lo que no previeron fue que, a pesar de la campaña mediática de desinformación y falsedades, el pueblo entero se sumara a la defensa de cada palmo de tierra los días 17, 18 y 19 de abril.

Resultó así que en menos de 72 horas llegó la primera gran derrota del imperialismo en América, pero la victoria también tuvo sus costos.

Días antes aviones yanquis disfrazados como cubanos habían bombardeado aeropuertos y localidades costeras, con un saldo de decenas de heridos y muertos.

Esas mismas bombas fueron las que asesinaron a la familia de Nemesia, flor campesina cuya triste historia plasmó genialmente el Indio Naborí en su Elegía de los zapaticos blancos, versos que perduran en la memoria de los cubanos cual himno de recordación de aquellos trágicos sucesos.

Claro que la injuria no podía quedar impune, por ello el 16 de abril Fidel, junto al pueblo, declaró el carácter Socialista de esta Revolución, definiendo el camino hacia ideales marxistas-leninistas que hoy, a 60 años de los hechos, defendemos al precio que sea necesario.

Por eso nos planteamos la realización de un 8vo Congreso del Partido Comunista de Cuba más unidos, fuertes y solidarios, para no olvidar los dolores ni la historia compartida, porque son esos momentos los que nos hacen invencibles.

La clave de la victoria de Girón es, sin dudas, la unidad del pueblo; y esa misma esencia es la que permitirá a los cubanos avanzar en este idealizado, pero no imposible, proceso de actualización de la vida económica y social del país.

Tal certeza se manifiesta y materializa en el 8vo Congreso del Partido, que no por simple casualidad coincide con esta fecha histórica.