Abr, 2021.- Tras decretar a Nuevitas en Fase de transmisión autóctona limitada de la etapa epidémica comenzaron a divulgarse por los medios de difusión masiva locales las nuevas medidas a implementar desde los diferentes sectores.

Las disposiciones de Educación me transmitieron un mensaje claro, además de madre sería maestra.

Confieso ha sido un gran reto porque no es lo mismo cuando solo me mostraba en casa lo aprendido en la escuela que ser la principal responsable de los nuevos conocimientos docentes.

En mi caso, mi alumno cursa el grado preescolar y aunque muchos pudieran considerar que es muy sencillo tiene tanta complejidad como los contenidos de cursos superiores.

Hacer líneas rectas y otros trazos deben constituir objetivos vencidos para el estudiante, en mi sala convertida en aula, base que le será necesaria en el momento de aprender a escribir en periodos posteriores.

Por eso, cuando se distrae o apela a mi comprensión para abandonar el pupitre e incorporarse a jugar mi método consiste en una pregunta: ¿Cómo serás paleontólogo sin estudiar?

La respuesta es simple: “Bueno mamá, mejor termino los trazos”, en tanto continúa con las indicaciones anteriores.

También, se mantiene en el contenido de mi quehacer diario la enseñanza de valores para que se forme como un hombre de bien y actúe en consonancia.

Asimismo, la incansable repetición de lo importante que resulta no salir de la casa si no es necesario para evitar contagiarse con el mortal virus que tantas vidas cobra a diario a nivel mundial.

Por suerte, la modalidad de teletrabajo facilita las cosas, de modo tal que se pueden alternar responsabilidades en diferentes horarios, incluso nocturnos para, además de madre, ama de casa y trabajadora, cumplir con una nueva profesión: la de maestra.