Feb, 2021.- Renace la cultura para celebrar un aniversario, lo hace a la sombra de una pandemia y el arte se reinventa para adularla.

La otrora villa de San Fernando de Nuevitas despertó este 28 de febrero enamorada, el mar le moja los pies mientras muy cerca los Ballenatos la resguardan, en tanto los amantes celosos del sonido de las industrias y el rostro de su gente la desandan.

Ella se devuelve en la fragancia del salitre y el cielo azul que la acompaña tras el testimonio del tiempo y el esplendor de sus inicios que hoy le regalan tradición y viejas mañas.

En las creaciones de artistas Nuevitas resurge entre renglones, identitaria, instantáneas y manualidades; la antiguamente villa de San Fernando escribe su historia y la rescata para la modernidad cual eterna juventud en alabanza.

No muere la historia, tampoco la cultura, pues desafiando su 193 anuarios y sorteando los infortunios de la COVID-19, con alternativos escenarios virtuales, se festeja la efeméride y en este nuevo espacio confluyen los lugareños para cantarle y mantenerla viva.

Ha sido una celebración atípica, mezcla de lo tradicional y lo más contemporáneo y como plataforma Internet, pero el arte es el mismo porque no hay distanciamiento a las esencias ni callan los poetas, no se detiene el pincel y se obtura con amor una glorieta, un parque, la iglesia y sus aguas.

La ciudad, regalo inconfundible que inspira incluso a los foráneos mientras la añoranza gana a los ausentes, es memoria viva, cuna, leyenda, su gente savia; todos besan otro cumpleaños de Nuevitas, esta ribera descalza.