Feb, 2021.- Débil, dócil, curable son adjetivos que califican al SARS-CoV-2, el virus que por estos días angustia a los nueviteros y suma víctimas a su historial.

No crea que desvarío al calificarlo así, solo intento mirar la situación desde otra perspectiva.

Nos hemos acostumbrado a apreciar su incidencia en términos de grandeza, miles de contagiados en Cuba, cientos de muertes, siempre sometiéndonos a su avance implacable.

Pero, ¿cómo pensar que él nos domina cuando sustancias tan simples como el agua y el jabón, o las soluciones de cloro pueden vencerlo y eliminarlo?

¿Por qué dejar que el nuevo coronavirus determine nuestras vidas cuando acciones sencillas como el lavado frecuente de las manos, el uso de mascarillas y el distanciamiento social, medidas que no implican gasto de recursos, están al alcance?

Si seguimos apreciando al virus como un fenómeno imparable e invencible nunca podremos revertir la creciente curva de contagios que exhibe hoy Nuevitas.

Por eso me asombra, preocupa e irrita el incumplimiento de los protocolos sanitarios establecidos para hacerle frente a la COVID-19, y no solo por parte de algunos lugareños irresponsables, sino también a nivel institucional.

Desde la dependienta que despacha productos alimenticios con las manos, luego de tocarse el nasobuco, hasta la inexistencia o el desalojo de los pasos podálicos a una esquina olvidada de la entrada en consultorios médicos y otras entidades estatales destacan en este panorama.

Me pregunto hasta qué punto debe empeorar la situación epidemiológica en el municipio para asustarnos y tener percepción de riesgo.

Porque es de eso, precisamente, de lo que carecen muchos. De qué otra forma podría entenderse que una persona aislada salga a la calle y converse con algún conocido, o que asista a la compra de los módulos de alimentación y aseo que se distribuyen en el territorio.

¿Cómo comprender que una adolescente salga de casa sin nasobuco, aunque sea solo para visitar a alguien en la otra cuadra?

Pero lo más alarmante es el ir y venir de nueviteros por la zona restringida en el Centro Histórico de la ciudad, y no supongo, hablo desde mi posición de espectadora, pues cada día veo a personas irresponsables bajar la loma desde la Dirección Municipal de Educación, el antiguo cuartel, y traspasar la línea roja como si fuera lo más natural del mundo.

Pregunto entonces, ¿quiénes son los encargados de hacer cumplir el aislamiento en esa zona? Ya no se trata solo de responsabilidad personal, sino de incumplimiento de las funciones estatales.

Y aunque sé de la aplicación de multas por tales infracciones, sin dudas, no han sido las suficientes ni han jugado su rol educativo como advertencia a la mayoría.

El Decreto 31, que auguraba el respeto a lo dispuesto en materia de prevención debido al alto importe de las multas, ha quedado minimizado por el poco alcance de quienes deben hacer cumplir la ley.

#Atención❗️❗️❗️/ Por estos días se escucha hablar del Decreto 31. Entre sus especificaciones se reflejan acciones que...

Publicado por Radio Nuevitas en Jueves, 11 de febrero de 2021

No son tiempos para errar y luego rectificar, no podemos darnos el lujo de ver crecer la curva de casos positivos a la COVID-19 y esperar a la ocurrencia de eventos de transmisión mayores para acatar las medidas.

Lo que hay que hacer ya está dicho, depende de nosotros salvar la vida y no engrandecer la fama de este enemigo invisible que lleva casi un año rondando por esta tierra, porque derrotarlo es posible.