Ene, 2020.- Con enero llega la mejor ocasión para homenajear al más universal de los cubanos, ese que habló de todo e hizo de todo en apenas 42 años, José Martí.

Y es que el Apóstol de la independencia de Cuba tuvo una vida prolífera, no solo en el ámbito literario, sino también por la labor a favor de la libertad de su amada Patria, misión a la sumó sus dotes de orador y el quehacer periodístico.

La naturaleza, la libertad, el amor, la solidaridad y las pasiones humanas encontraron en su prosa profunda tierra fértil, porque su pensamiento adelantado y perspicaz le permitía advertir la esencia de las cosas y actuar en correspondencia.

Con Martí cada día es una enseñanza nueva, con él aprendí que ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad; y que el único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras.

Hoy, que soy madre, comprendo mejor su afirmación de que hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene, y entiendo su insistencia en la necesidad de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro como las tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida.

Él supo mejor que nadie convertir en realidad la máxima de que hacer es la mejor manera de decir, la organización de la Guerra Necesaria y su participación en combate, a pesar de no tener preparación militar alguna, es ejemplo de ello.

A pesar de que ha transcurrido más de un siglo, su experiencia y sus enseñanzas son hoy fuente inagotable de conocimientos y consejos.

Es así que en medio de la pandemia de Covid-19 no hay verdad más cierta que la verdadera medicina no es la que cura sino la que precave, una afirmación a la que más cubanos deberían prestar oídos para hacer frente al rebrote de la enfermedad.

 Y si de instrucción se trata el Maestro siempre advirtió la importancia de educar, porque la ignorancia mata a los pueblos y ser cultos es el único modo de ser libres.

Por ello desde el propio triunfo de enero de 1959 la Revolución impulsó la Campaña de alfabetización y ha fomentado el desarrollo de programas de forma totalmente gratuita para capacitar al pueblo, más que un privilegio, un derecho de todo ser humano.  

El Apóstol dijo haga cada uno su parte del deber y nada podrá vencernos, sentencia que a 168 años de su natalicio debemos rescatar y aplicar para dar un verdadero impulso al desarrollo del país, sobre todo en medio del ordenamiento monetario y cambiario que hoy vivimos.  

José Martí será siempre un guía certero para los cubanos, su legado patriótico y literario es consulta obligada para todas las generaciones que se empeñan en construir un mundo mejor.

Leerlo, seguirlo, amarlo es también hacer Revolución, porque la única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor.

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