Abr, 2020.- Durante la primera década de los años 2000 visité muchas veces Ecuador, una mayor parte en el gobierno del ex presidente Rafael Correa. La economía avanzaba y las relaciones con Cuba estaban en un alto nivel.

Pero en noviembre del año 2019 me correspondió participar en la cobertura del retorno de un grupo de camagüeyanos que prestaban servicios médicos en esa nación.

Era la avanzada de profesionales de la Salud que salvaban vidas en la hermana nación, cuyo gobierno dio "por terminados" los convenios de salud que mantenía con Cuba sobre las labores de 400 médicos de la isla en ese país sudamericano, según la nota publicada por la prensa oficial de ese país.

Lejos estaba de imaginar el desastre sanitario que vendría pocos meses después de la “decisión”. Mueren personas por la falta de previsión y acciones del gobierno del presidente ecuatoriano Lenin Moreno, para evitar la propagación de la epidemia de la Covid-19.

Los cooperantes cubanos desplegaban una labor humanitaria. En el recibimiento el doctor Reinaldo Pons Vázquez, director de Salud Pública en la provincia de Camagüey, expresó que la Brigada Médica Cubana en Ecuador cumplió con honor y dignidad la tarea asignada de contribuir como profesionales a la salud del pueblo ecuatoriano.

Pero el gobierno de Lenin Moreno, plegándose a las ordenanzas de la administración de Estados Unidos dejó desamparados a cientos de personas, con la justificación de que las plazas que ocupaban los profesionales de la salud de la Isla “en lo adelante se proponen ser reemplazadas por médicos ecuatorianos".

Cuba cuenta con personal con suficiente experiencias y conocimientos para enfrentar la epidemia y minimizar el dolor de los ecuatorianos, especialmente los más vulnerables.

Las imágenes que publican los medios de comunicación son dantescas. Van más allá de una película de terror.

Es demasiado el dolor de padres, madres, hijos u otros familiares que como en Guayaquil ni siquiera tienen la posibilidad de sepultar dignamente a los fallecidos por el coronavirus. Cuerpos tendidos en los hogares o las calles bajo la mirada anonadada de los transeúntes.

La descripción de la BBC Mundo deja estupefacto hasta a los menos sensibles: …”en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil personas muriendo en las calles” y cuerpos putrefactos esperando para ser recogidos en los hogares.

BBC Mundo se comunicó con algunos de los familiares y vecinos de las víctimas y los testimonios coinciden con aquellas dos palabras que Joseph Conrad, quien destacó en su obra «El corazón de las tinieblas»:

Las personas fallecen en Guayaquil, a decir del Pablo Neruda como “si no muriera nadie, nada, como si fueran piedras las que caen sobre la tierra, o agua sobre el agua".