Nov, 2019.- ¿Le parece adecuado que una niña de tres años de edad baile como una mujer? o incluso, ¿que sus padres aplaudan tales comportamientos? Los familiares con móvil en mano ríen cual si fuera un chiste que los menores de edad actúen como adultos antes de tiempo, no importa si es en la casa o en alguna actividad en espacios públicos.

Como refieren varios medios de prensa, la sexualización, sí, así se llama, es considerado por más de un experto como forma de maltrato infantil.

Es hoy un tema de gran impacto, más en un contexto donde las sociedades tienen influencias de diversas partes del mundo, y la industria de la moda y los cosméticos, la publicidad y los programas de televisión infantiles, con presencia de ídolos sexualizados llegados de otras fronteras, marcan pautas en las familias.

¿Le parece demasiado? Algunos programas en vivo en países occidentales promueven la manicura, el peinado y maquillado como adultos en niños y niñas, en función de que los participantes se preocupen desde edades muy tempranas por su apariencia. ¿A esta edad el rol más importante no lo tendría el juego y el intercambio con otros infantes en pos de su crecimiento como seres humanos?

En Nuevitas, como de seguro lo existen en otras ciudades cubanas, hay ejemplos de sexualización acelerada que usted y yo podamos citar, que si la vecina viste a su hija como si fuera para un cabaret, que si en la fiesta de cumpleaños de la primita la música a todo volumen nada tiene que ver con canciones infantiles, que si las palabras expresadas por el hijo de su compañero de trabajo son solo groserías.

La problemática no solo requiere de atención, sino de comprensión y soluciones, pues es una tendencia que supone también la imposición de una sexualidad adulta a la niñez, que no está ni psicológica ni físicamente preparada, refieren especialistas.

Incluso, si la transición de la infancia a la adolescencia es cada vez más acelerada, la intrusión precoz en la sexualidad adulta puede provocar daños irreversibles en la formación de la personalidad.

Está claro que no se trata de negar la sexualidad que acompaña a las personas a lo largo de su vida, en la manera en que se identifican con su medio y se comportan, sino en erotizar de manera desmedida a los pequeños de casa, en venderles la idea, incluso de manera inconsciente, de que tienen que verse sexi acabados de salir del cascarrón, como se diría en buen cubano.

En las instituciones sociales y las familias debe actuarse con mayor énfasis en formar valores en la niñez, y reconocer desde una perspectiva crítica la superficialidad y lo banal, que muchas veces llega disfrazado con belleza y que atenta contra el correcto crecimiento de los infantes, a quienes José Martí, reconoció magistralmente como la esperanza del mundo.