Abr, 2021.- Nuevamente el mundo se une en caravanas solidarias y se alzan las voces en las redes sociales para exigir al gobierno de Estados Unidos la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero.

Porque más que una necesidad para impulsar el desarrollo en la mayor de las Antillas se trata de un reclamo de justicia para Cuba y su pueblo, pues los daños por la política en casi seis décadas superan los 144 mil millones de dólares, de acuerdo con documentos oficiales.

¡Cuánto bien podría haber hecho esta nación por su gente y los países amigos de no ser por ese lastre!

Y nadie crea que el bloqueo es cuestión de justificaciones, sus consecuencias llegan a todos los ámbitos de la vida económica y social, a cada provincia, municipio y ciudad cubanos.

Por solo citar un ejemplo expongo el caso de la termoeléctrica 10 de Octubre de Nuevitas, una central que ha sabido fortalecerse ante las dificultades y propone alternativas para no interrumpir la generación como es el hecho de que funcione con crudo nacional.

Pero todo el empeño del mundo no puede evitar afectaciones reales como las dificultades para adquirir piezas de repuesto.

Entre los impactos más recientes del bloqueo destaca la negativa de la empresa Clyde Bergemann, fabricante de los sopletes de caldera instalados en la 10 de Octubre, para seguir trabajando con Cuba a partir de que una parte de sus acciones se adquirieron por capital estadounidense.

Casi dos años atrás, en mayo de 2019, la compañía Flender, productora de los reductores de circulación de las bombas de la central lugareña, se negó a vender esas piezas a partir de la activación del Título tercero de la Ley Helms-Burton.

Esto ha provocado un incremento de los costos de mantenimiento, pérdidas de tiempo para localizar suministradores sustitutos y mayores gastos de importación.

No obstante, la 10 de Octubre sigue de pie en la generación, consecuente con la confianza depositada por Fidel en ella durante los duros días del Periodo Especial, cuando la denominó el Caballo de Batalla del Sistema Electroenergético Nacional.

Como la central nuevitera, Cuba sabe que cuando una puerta se cierra muchas más se abren; y así ha logrado conquistar el apoyo mundial, que una vez más grita ¡No al bloqueo!