Mar, 2021.- Entre las 11 y las 12 de la noche comenzaron a llegar los primeros casos, era el martes 23 de febrero de 2021. Con el cierre de la prestación de servicios al turismo nacional y el rebrote amenazante de la COVID-19 en la provincia de Camagüey el Campismo Popular Punta de Ganado asumía un nuevo rol, el de centro de aislamiento de contactos de casos confirmados para garantizar el cumplimiento de los protocolos establecidos.

Así lo recuerda la doctora Sheyla Armenteros Salgado, residente de Medicina General Integral, quien desde hace una semana se suma al ejército de batas blancas que en Cuba, y en especial en Nuevitas, lucha contra el SARS-CoV-2.

Allí no está sola, cuenta con dos enfermeras, otra doctora, dos estomatólogas y un trabajador del Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM), quienes dan fe día a día de su preparación para enfrentar con altruismo una misión en zona roja.

Y es que a pesar de la cercanía del mar y la brisa marina que encanta no hay otro asunto en la cabeza que la posibilidad de un contagio con el nuevo coronavirus si no adoptan todas las medidas imprescindibles.

Para ello, cuenta a través de la vía telefónica, disponen de un área que funciona como filtro sanitario, donde el personal de salud y el administrativo se baña antes de visitar a las personas recluidas y se alista con la indumentaria dispuesta para estos casos: traje protector, gafas, nasobucos y guantes.

¡Ah! Y eso no ocurre a cualquier hora, aclara. Cumplen estrictamente un protocolo de dos visitas médicas al día, una en la mañana y otra en el atardecer, y en el caso de las enfermeras y las estomatólogas, que tributan a la pesquisa, interactúan con los pacientes cada ocho horas para la toma de signos vitales, frecuencia respiratoria y cardiaca, así como presión arterial y temperatura.

Además, las cabañas donde están recluidos los contactos de casos confirmados, y de donde no pueden salir para nada, se encuentran a algo más de 300 metros del área que ocupan quienes se encargan de velar por su salud.

Un apoyo incuestionable han sido también los dos agentes de la Policía Nacional Revolucionaria que se suman a la misión, encargados de controlar el cumplimiento de las medidas higiénico-sanitarias­ y el distanciamiento social requeridos, una tarea que los ha llevado a imponer no pocas multas ante la indisciplina de los pacientes.

Pero la COVID-19 no es la única enfermedad que mantiene en vilo a la doctora Sheyla, dice también han atendido a pacientes diabéticos, hipertensos, cardiópatas y epilépticos, para lo que disponen de un suministro de medicamentos para garantizar el control de esos padecimientos crónicos.

Ante la pregunta de los procedimientos para la toma de muestras, la galena explicó que van técnicos del Centro Municipal de Higiene y Epidemiología de Nuevitas a tomarlas, se procesan en la Ciudad de los Tinajones y los resultados son comunicados en un plazo de 24 a 48 horas.

La doctora recuerda, especialmente, el diagnóstico positivo de dos niños en los últimos días, uno de diez años y una pequeña de once, quienes, al igual que el resto de los confirmados, fueron trasladados hacia los hospitales de Camagüey.

Dos semanas, 14 días, durará esta batalla silente contra la COVID-19 para Sheyla Armenteros Salgado y los que la acompañan en la zona roja que es hoy el Campismo Popular Punta de Ganado.

Aunque aún desconoce en qué lugar será aislada por otros 14 días, ella confía que saldrá libre de la COVID-19, aunque no peca de ingenua, y para eso aplica a conciencia todas las medidas preventivas.

Y es que para ella, como para los miles de médicos, enfermeros, personal de apoyo y otros especialistas de la Salud Pública en Cuba, salvar la vida hoy más que un anhelo es un compromiso para salvaguardar las de otros mañana.