Ene, 2021.- ¿Dónde es un niño más feliz y mejor protegido que luego del abrigo de la familia en el seno de su segunda casa? En la escuela especial Tania la Guerrillera de Nuevitas, siempre ha sido este el asidero diario y el culto martiano a la sublime profesión de amor.

 “La institución educativa como programa de estudio tiene el taller de Educación doméstica donde se trabaja en la creación de habilidades para la vida de los estudiantes, con vistas al egreso al seno familiar o vida laboral, según sus potencialidades. Allí reciben nociones de cocina, costura, organización de la casa y economía en el hogar”, explicó Aida González Yero, su subdirectora.

En este propósito de prepararlos para la vida, desde marzo último nuevas iniciativas convidan a orientarlos también por la salud, refirió.

“A partir de la situación que nos ha impuesto la pandemia se elaboró una plantilla para confeccionar nasobucos en el centro que sirvieran tanto para los niños internos que necesitan cambiarse durante toda la semana en la escuela y algunos seminternos.

Esta habilidad se ha logrado en los estudiantes y estamos creando una producción mayor para hacer un donativo al Hogar de Ancianos y la Casa de Abuelos, de esta medicina tan eficaz contra la pandemia que son los nasobucos y les sirvan para cumplir las medidas higiénico-sanitarias”.

En un centro donde todos suman empeño a la labor preventiva frente a la COVID-19, Rosa María Arce, maestra de Computación, pone al servicio de los pequeños sus habilidades de costurera: “Soy quien dirige el taller de corte y costura para la confección de los nasobucos.

Ellos tienen dos turnos en la semana en el horario de la tarde dirigidos a esta actividad con la que desarrollan sus habilidades manuales y contribuye al bienestar de todos en la escuela”.

También en las aulas se fomentan alternativas para facilitarles la aprehensión de las medidas necesarias para no enfermar, explicó Donaisy Burgos Montenegro.

“Los niños que atiendo son de necesidades educativas más complejas debido a daños neurológicos.

Para motivar las clases se usa la televisión o un medio de enseñanza, fundamentalmente este último porque lo que ellos tocan se les queda grabado en su memoria. Tenemos un medio de enseñanza con tarjeticas que dice qué ocurre cuando hay COVID-19 y cómo lo pueden evitar, y hay otro en el que confeccionamos el virus con poliespuma.

Para el caso de Matemática contamos la cantidad de medidas higiénico-sanitarias y en Lengua Española vemos cómo se escriben las palabras y las dificultades ortográficas.

En la labor preventiva desde por la mañana temprano los enseñamos cómo lavarse las manos, cómo se usa correctamente el nasobuco, que el virus entra por los ojos, la nariz y la boca y es preciso cuando vayan a tocar algo se laven las manos y las desinfecten tanto con hipoclorito como con una solución que contenga alcohol. A pesar de que es difícil, el objetivo de que aprendan, se logra”.

En Cuba el programa de atención a niños con necesidades educativas especiales es una prioridad y en sus escenarios nada es más importante que la salud y la atención esmerada a quienes saben querer como catalogara el Apóstol José Martí.