Nuevitas, 5 ago.- Con el objetivo de realizar acciones valorativas para la implementación de un sistema de monitoreo, especialistas del Centro de Investigaciones de Medio Ambiente de Camagüey (CIMAC) visitaron el área de intervención, la comunidad de Santa Rita en este municipio al nordeste de la provincia, una de las cuatro en el país incluidas en el proyecto internacional Construyendo resiliencia costera en Cuba a través de soluciones naturales para la adaptación al cambio climático.

Durante el recorrido estuvieron en el llamado “muro de los eléctricos”, una barrera con vigas de concreto colocada por la población local para intentar detener el ascenso del nivel del mar, sin embargo, de acuerdo con los expertos, se trata de una llamada solución gris, “protege determinado tiempo pero a la vez erosiona”.

Es decir, “acelera ese proceso en las pendientes sumergidas, una vez que se deterioran llegará el momento en que esa estructura sólida se queda hueca por debajo porque el sedimento se va y el retroceso de la línea de costa es inevitable”, acotó la máster en Ciencias, Isis Hernández Sosa, jefa del Departamento de Biodiversidad en el CIMAC.

En tal sentido, en la investigación de terreno se identificaron preliminarmente otros signos de erosión, consecuencia también de la fuerte intervención del ser humano, explicó la también especialista del Equipo de playa en la institución.

Más adelante se presentarán las medidas para minimizar las consecuencias negativas, que incluyen a la comunidad y la salvaguardia social, así como acciones basadas en el funcionamiento del ecosistema y su reconstrucción, incluidas en variables a evaluar en el sistema de monitoreo, soporte científico para la toma de decisiones.

De igual manera, los resultados del proyecto servirán para proponer acciones destinadas a fortalecer a nivel local los planes de evaluación del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático, al igual que acciones de capacitación y modelos de ordenamiento ambiental, este último con experiencias anteriores en otros municipios camagüeyanos como Florida y Jimaguayú, explicó el especialista del centro agramontino Omilcar Barrio Valdés.

El ordenamiento ambiental vigila las potencialidades y recursos de un lugar, “este espacio con límites geográficos administrativos tiene una vocación para un uso, entonces se potencia ese uso más sostenible con el fin de obtener mejores resultados”, acotó Hernández Sosa.

La circunscripción 27 del consejo popular Centro Histórico, en Nuevitas, resulta beneficiada con el proyecto internacional, realidad que incluye la presentación de soluciones amigables con el medio ambiente en acción participativa junto a la comunidad.

En Cuba, otras tres comunidades, igualmente, implementan acciones: Punta Brava, en el municipio villaclareño de Caibarién; Playa Vitoria, en Yaguajay, Sancti Spíritus; y Punta Alegre, en Chambas, Ciego de Ávila.

Según información publicada con anterioridad por medios de comunicación, tal realidad se debe a que su área de mediación se encuentra en el archipiélago Sabana-Camagüey, en el norte de la región central del país, y abarca los 15 municipios costeros del área de cuatro provincias.

Especialistas cubanos habían explicado que las acciones están en correspondencia con el Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático, conocido por Tarea Vida, que caracteriza la naturaleza transversal de los impactos climáticos, de los riesgos de desastres y su relación con la planificación del desarrollo.