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Ago, 2026.- Hoy, 1ro de agosto, el sol brilla con una luz distinta sobre la querida costa de Nuevitas. No es un día cualquiera. Las olas del mar susurran más fuertes y las ondas hertzianas viajan con un poquito más de amor. ¿Por qué? Hoy se cumplen 87 años. Sí, 87 primaveras exactas desde aquella lejana primera jornada de agosto de 1939, cuando la voz de Radio Nuevitas se estrenó en el éter, tímida inicialmente, pero con la fuerza de un gigante.

Ocho décadas y siete años... y al mirar estas paredes, al sentir la vibración de este estudio, parece que fue ayer. Esta es la CMHL del nordeste camagüeyano. Linda, entrañable y admirada casa azul.

¿Y quién no la ha visto? Esa fachada que testigo de generaciones, que ha resistido ciclones, visto pasar la guayabera y el uniforme escolar. Pero no se engañen, queridos oyentes, porque no solo de memorias vive esta casa. Hoy, al cruzar sus puertas, el aire es diferente. La han pintado de renovación, de confort, de modernidad. Sus pasillos, aunque guardan el eco de los discos y las cintas de antaño vibran con la tecnología más avanzada. Es una emisora renovada, linda, acogedora... como una madre que siempre está lista para recibir a sus hijos con los brazos abiertos.

Y hablando de hijos... miren a mí alrededor. Detrás de este micrófono hay un colectivo que es puro sentimiento. Somos la mezcla perfecta del café añejo con la espuma de la leche nueva. Por aquí pasan los que forjaron la historia, los que tienen la voz cascada por tantos años de entrega y, al lado, los jóvenes que llegan con la rebeldía creativa, con la energía digital, con las ganas de seguir escribiendo páginas doradas en este libro de ondas.

Todos ellos, grandes y chicos, veteranos y novatos, tienen una sola misión: que ustedes, oyentes de Nuevitas, de Camagüey, de toda Cuba y más allá de las fronteras nacionales, sigan sintiendo que aquí tienen un hogar.

Porque Radio Nuevitas no se mide en kilovatios, se mide en corazones. Se mide en la lágrima del que escucha un bolero a media noche, en la sonrisa del campesino que se levanta con nuestras noticias, en la complicidad del pescador que nos lleva en su barca.

Hoy soplas 87 velas, emisora querida. Y lo haces con la misma entereza de aquella primera transmisión. Lo haces como un barco que, lejos de anclar, ajusta sus velas para seguir navegando en este mar de la comunicación.

Porque Radio Nuevitas... es el faro que guía la mañana, la brújula en la tarde, y el abrazo en la madrugada. Somos la proa que corta el oleaje de la rutina para llevarles siempre lo mejor.

Gracias a ti, oyente fiel, por permitirnos durante 87 años ser

Su proa en el dial.

¡Felicidades!

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