Pin It

Jun, 2026.- "El Comandante Ramiro era un guerrillero, y como guerrillero al fin, le gustaba cerciorarse personalmente de los detalles", resalta Roberto Conde Silverio, quien durante su trayectoria como dirigente político en el nordeste camagüeyano tuvo la oportunidad de intercambiar con él.

"En Nuevitas quedará su impronta en los mejores recuerdos. A lo mejor los compañeros de Guarda frontera o el Ministerio del Interior tienen la cantidad de veces exactas que visitó el municipio por diferentes razones, solo en la etapa que estuvimos nosotros fueron más de diez", especifica.

Poseer entre sus responsabilidades como vice primer ministro que atendía la Energía, Minas y la Construcción, posibilitó que en su sistema de trabajo controlara cada 21 días, aproximadamente, las inversiones de la Fábrica de Cemento 26 de Julio, la Termoeléctrica 10 de Octubre, la Empresa Química Revolución de Octubre, la Vivienda y asuntos relacionados con la minería en Guáimaro.

"Te puedo asegurar que con sus más de 90 años tenía una gran lucidez. La experiencia concentrada de los principales momentos de la Revolución, estar al lado de Fidel y Raúl Castro durante tantos años, integrar el Buró Político del Partido Comunista de Cuba, el Consejo de Ministros y las tareas como ministro del Interior, de la Construcción y las Comunicaciones, desarrolló en él una capacidad inmensa para darse cuenta qué era necesario hacer en cada momento. 

Los chequeos en la fábrica de cemento, como promedio, no sobrepasaban la hora y media de duración. Aprovechaba el tiempo en los asuntos más importantes y de forma concreta. Se le brindaba una información detallada del avance de la obra y paso a paso se detenía en los incumplimientos, ponía de pie a los responsables, realizaba los señalamientos necesarios y no pocos salían de allí con fuertes críticas, por negligencias e irresponsabilidades".

En cada visita a Nuevitas Ramiro demostró su capacidad de resolutividad.

"Te puedo asegurar que no se le olvidaban los acuerdos de las reuniones anteriores, se preparaba para cada encuentro. Nunca permitió que le informaran datos dudosos. Hacía preguntas que nadie se esperaba. No se conformaba con respuestas justificativas. De allí mismo hacía llamadas telefónicas a ministros, presidentes de OSDE (Organizaciones Superiores de Dirección Empresarial), directores de fábricas y demostraba que no se había hecho todo lo posible por resolver los problemas.

Siempre cambiaba su estrategia, por eso te digo lo de guerrillero, a veces empezaba recorriendo la obra y después el chequeo, otras veces el chequeo primero y después el intercambio con los trabajadores", agregó Conde Silverio. 

La garantía del bienestar de los hombres y mujeres vinculados a cada obra era una prioridad.

"El sistema de pago de los trabajadores, la alimentación y las condiciones de vida era de las cosas por las que más se interesaba. 

Defendía los conceptos de la ética revolucionaria. No había una ocasión en la que no mencionara a Fidel, hacía preguntas de historia y traía pasajes de la guerra como ejemplos a tener en cuenta para buscar soluciones, hacer más sacrificios y no aceptar autocomplacencias. 

Una vez le dijo a la  Central de Trabajadores de Cuba: “ustedes tienen que ocuparse de que le paguen a los trabajadores sin atrasos, hagan lo que tengan que hacer para eso; pero bueno también díganle a esos que no quieren trabajar si no le pagan temprano, que ni los mambises en la manigua, ni nosotros en la Sierra Maestra peleamos por un salario".

La disposición de constatar cada detalle no encontró en el Comandante de la Revolución ninguna resistencia.

"Tenía una preparación física envidiable para sus 90 años. Una vez que el presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel visitó la termoeléctrica, él también lo acompañó. Ese tipo de recorridos son con mucha agilidad. Tuvimos que subir hasta la Sala de Mandos Térmicos que está ubicada al final de todas las escaleras, nosotros subimos rápido para no perdernos las orientaciones del Presidente, realmente entramos sofocados y la sorpresa fue grande cuando vimos que allí ya estaba el Comandante como si nada, dando sus consideraciones".

La preparación y nobleza de este gran hombre marcó en Roberto huellas imperecederas. 

"A mí particularmente me impresionaba su ética, preparación integral y también su preparación técnica, sabía de todo. Lo vi molesto en varias ocasiones, pero no puedo decir que faltó el respeto nunca a ningún compañero. Era todo un caballero. 

Siempre que iba a subir o bajar el ómnibus donde se transportaba se paraba primero en la puerta de la guagua y les daba la mano a las mujeres, hablaba bajito, caminaba con pasos seguros, también utilizaba jaranas con algún compañero, como quien sabe aflojar después de una reunión dura". 

Aunque Ramiro visitaba fundamentalmente las industrias de la localidad los lugareños sabían de su presencia en el territorio.

"Cuando sobrevolaba Nuevitas se detenía en detalles de la tierra, la siembra de alimentos, las viviendas, la situación ambiental, el uso de los barcos, el puerto, entre otros asuntos.

El pueblo de Nuevitas siempre agradecerá su preocupación constante por el desarrollo de la ciudad". 

No cabe dudas, como expresó Conde Silverio "cuando alguien sienta el sonido de un helicóptero recordará esas veces en que todos decíamos 'llegó Ramiro' o 'ya se va Ramiro'.

La última vez que ese helicóptero alzó el vuelo, él se quedó aquí para siempre. El guerrillero, el constructor, el Comandante".

Pin It