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Jun, 2026.- Compartir, sin duda, es una de las formas más puras de conectar con los demás y darle sentido a lo que tenemos. No solo se trata de cosas materiales; lo más valioso es lo intangible: el tiempo, una escucha atenta, un consejo sincero o, simplemente, alegría cuando alguien más lo necesita.

En estos tiempos de crisis energética que atraviesa Cuba, provocada por el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos, surgen ideas que se implementan en los barrios y consolidan el vínculo entre vecinos.

En Palmas de Lucía, localidad ubicada en el consejo popular Santa Lucía, perteneciente al municipio camagüeyano de Nuevitas y conocida como "Las 80", Yosbel Abreu Rivero animó a ofrecer una opción de sano esparcimiento para aminorar las molestias que ocasionan los cotidianos apagones. La iniciativa surgió a partir de un llamado de las autoridades locales y la provincia, que él y su esposa acogieron como propia.

El lugareño refirió a Radio Nuevitas que, al contar con una batería y un inversor, baja una extensión desde su segundo piso para conectar un televisor de 55 pulgadas que posiciona en una cerca; allí proyecta películas dirigidas a los diferentes grupos etarios. Aunque inicialmente la idea era comenzar con la proyección de clásicos del cine cubano como Clandestinos, Caravana y Kangamba, las ganas de iniciar hicieron que las propuestas fueran las que los propios vecinos le facilitan.

Donar parte de la carga de su equipamiento para que otros también se beneficien los llena de satisfacción. Cuando damos un poquito de lo que somos o de lo que tenemos, se crea un efecto dominó increíble: es como si la generosidad multiplicara el bienestar, tanto para el que recibe como para el que da.

Además, compartir nos ayuda a recordar que no estamos solos. Los momentos y vínculos que creamos al ser generosos son los que realmente nos definen como personas. Es un acto que nos hace más humanos y, sobre todo, mucho más felices.

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