May, 2026.- Ana Cristina Tablada Quiñones es una destacada profesora e investigadora bayamesa, radicada en Nuevitas desde 1984.
Licenciada en Filosofía Marxista-Leninista por la Universidad Estatal de Kiev y Máster en Educación Superior con mención en Historia de Cuba, ha desarrollado una amplia trayectoria académica y profesional. Recibió la Distinción Manuel Ascunce Domenech, otorgada por el Consejo Nacional de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM), y es graduada en los idiomas ruso e inglés.
A lo largo de su carrera se desempeñó como cuadro destacado del municipio de Nuevitas en la esfera aduanera y portuaria, donde dejó una huella significativa por su ética, disciplina y capacidad organizativa.
En el ámbito personal comparte su vida con el reconocido politólogo nuevitero Noel Allen, con quien forma un sólido vínculo que llena de orgullo a la comunidad de Tarafa, el lugar que ambos escogieron para vivir en armonía.

¿Cómo influyó el origen obrero y la vocación docente de sus padres en su amor por la cultura y la Revolución?
Mi padre, José Ángel, maestro, y mi madre, Nidia Enriqueta, pedagoga, me enseñaron desde pequeña que la observancia es necesaria para realizar proyectos y cumplir tareas. De ellos heredé el amor por la patria, la cultura y la Revolución.
¿Qué valores adquirió en las actividades pioneriles y cómo marcaron su carácter?
En las actividades pioneriles aprendí la honestidad y la responsabilidad. Participé en planes de la calle, excursiones, fogatas y visitas a lugares históricos. Desde los cuatro años me apasionaba la lectura, lo que fue formando mi carácter.
¿Qué importancia tuvieron las prácticas deportivas y culturales en su desarrollo personal y académico?
En secundaria fui miembro de la FEEM y en 1971 me seleccionaron para portar la Antorcha Martiana desde Bayamo hasta Holguín. Como monitora recibí el Certificado Manuel Ascunce Domenech. En el preuniversitario fui reconocida como Mejor Monitora y ocupé cargos organizativos, además, en 1977 obtuve el Certificado de Graduada en idioma inglés.
¿Qué retos enfrentó al estudiar en la otrora URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) y cómo enriqueció su visión filosófica y política?
Estudiar en Kiev entre 1978 y 1983 fue un gran reto: otro idioma, otra cultura, lejos de la familia. Sin embargo me permitió crecer. Fui organizadora de mi colectivo universitario, Mejor Estudiante en 1981-1982, participé en jornadas de solidaridad y defendí mi diploma con máxima calificación. También obtuve certificado en idioma ruso, lo que enriqueció mi visión filosófica y política.
¿Cómo influyó su formación en Filosofía Marxista-Leninista en su labor como profesora e investigadora en Cuba?
Al regresar trabajé en el Instituto Superior Pedagógico de Manzanillo, en el Departamento de Marxismo. Participé en jornadas científicas y concursos de Brigadas Técnicas Juveniles, aportando desde la filosofía al mejoramiento de las tareas académicas.
¿Qué impacto tuvo su labor docente en Manzanillo y posteriormente en Nuevitas?
Fue muy significativo comparecer por primera vez frente a los estudiantes, formar profesionales y participar en tribunales de examen. En Nuevitas impartí Educación Cívica y gané el concurso de profesora de Marxismo a nivel municipal. Luego trabajé en la Aduana y en la Empresa de Servicios Portuarios, donde aporté en organización, ética administrativa y actividades culturales.
¿Qué aportes realizó en la modernización de los Servicios Portuarios?
Organicé contratos y modelos, aportando ideas nuevas para encaminar el trabajo. También fui presidenta del Órgano de Justicia Laboral y participé activamente en los foros de Ciencia y Técnica.
¿Qué significado tiene la Distinción Manuel Ascunce Domenech en su trayectoria?
Es un honor y un compromiso. Representa la satisfacción del deber cumplido y el estímulo para seguir aportando.
¿Qué legado deja en la educación superior y en la comunidad nuevitera?
La sencillez, el respeto y la preparación constante. Incluso jubilada sigo ayudando desde mi hogar a estudiantes y vecinos que buscan orientación para exámenes, tesis o coloquios.
¿Cómo complementa su vida profesional con la de su esposo, el politólogo Noel Allen?
Con apoyo incondicional. Noel siempre dice que soy su luz, porque lo ilumino para llegar a la solución de lo que se proponga.
¿Qué papel desempeñó en la promoción de la cultura y la identidad cubana en Nuevitas?
Siempre he sido amante de la lectura y del intercambio de libros. Apoyé a la Biblioteca Ricardo Cabrera en actividades culturales y mantengo un vínculo especial con Radio Nuevitas, donde algunos trabajadores fueron mis alumnos.
¿Qué huella ha dejado en sus estudiantes y colegas?
La satisfacción de ver a muchos convertidos en profesionales competentes y recibir de ellos un saludo cordial. Con los colegas, el reencuentro siempre es motivo de diálogo y recuerdo de quienes ya no están.





