Feb, 2026.- Algunos países tienen por tradición la mutilación genital femenina, práctica que viola los derechos fundamentales de las niñas y mujeres, afectando su salud física, emocional y reproductiva de forma irreversible, por lo que se decretó un día -6 de febrero- para concientizar sobre este proceder dañino. El objetivo es claro: erradicarlo para el año 2030.
Esta práctica no es una necesidad médica, no aporta ningún beneficio a la salud; al contrario, causa hemorragias, infecciones, complicaciones en el parto y traumas psicológicos profundos.
Se considera una forma extrema de discriminación de género y una violación a la integridad de la persona. Aunque se concentra en ciertas regiones de África, Oriente Medio y Asia, la migración la ha convertido en una preocupación mundial que requiere vigilancia en todos los países.
Para detener la mutilación genital femenina no basta con leyes; es necesario trabajar desde el corazón de las comunidades. Informar sobre los riesgos reales para la salud. Apoyar a las mujeres y líderes locales que dicen "no" a la tradición para proteger a las nuevas generaciones. Crear redes de seguridad para las niñas que están en riesgo de ser sometidas a este procedimiento.
El mensaje es urgente: Ninguna tradición justifica la violencia. La voz de la comunidad internacional es vital para asegurar que cada niña crezca en un entorno seguro, sano y libre de violencia.
Se puede ayudar haciendo visible este tema. Al hablar de ello se rompe el tabú y se apoya a las organizaciones que trabajan en el terreno rescatando niñas y educando familias.





