Ene, 2026.- En la ciudad industrial de Nuevitas, donde el sonido metálico acompaña el pulso cotidiano, se levanta firme la Fábrica de Alambres con Púas y Electrodos Gonzalo Esteban Lugo -actualmente Unidad Empresarial de Base perteneciente a la Empresa Metalúrgica de Camagüey-, un sitio que guarda más de seis décadas de historia y que sigue siendo un símbolo de resistencia y creatividad.
Todo comenzó el 6 de enero de 1962, cuando el Comandante Ernesto Che Guevara recorrió los terrenos donde se levantaría la primera industria de Nuevitas. Un año después la fábrica abría sus puertas, produciendo miles de rollos de alambres y toneladas de grapas para sostener la agricultura y la ganadería del país.
Desde entonces el espíritu del Che sigue presente. “Nos enseñó a superar obstáculos”, dicen los obreros, quienes aún recuerdan su visita como un adeudo eterno con la industrialización de Cuba.
La falta de materias primas ha sido un desafío constante, sin embargo, los trabajadores encuentran alternativas: rollos para construcción, jaulas para pollos, artículos de ferretería hechos con recortería. “Lo importante es no detenerse”, comenta un obrero veterano, mientras ajusta una máquina que lleva más de treinta años funcionando gracias al ingenio colectivo.
La corresponsal e historiadora lugareña Lina Vázquez Anderson asegura que la planta es más que un lugar de trabajo: “Es un espacio donde se construye identidad, donde cada golpe de metal es memoria viva.” Ese sentimiento se hizo palpable cuando Aleida Guevara March, hija del Che, visitó la fábrica y agradeció al colectivo por mantener vivo el legado de su padre. Fue un encuentro emotivo que reafirmó el vínculo entre historia y presente.
Hoy, la fábrica sigue siendo la única de su tipo en Cuba. Sus producciones abastecen a la agricultura y la industria azucarera sustituyendo importaciones y fortaleciendo la economía nacional, además, los acuerdos con trabajadores por cuenta propia demuestran que la prioridad es servir al pueblo, porque los obstáculos pueden convertirse en grandes oportunidades y la historia se escribe mejor con manos obreras.





