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Ene, 2026.- Las artes plásticas alcanzan su verdadero significado en el estrecho contacto con el público. Una obra aislada puede conmover, sí, pero es en el marco de una exposición donde adquiere un sentido colectivo, un diálogo que trasciende lo individual y se convierte en disfrute compartido. Para que esa magia sea posible se requiere de una planificación especializada de espacios y tiempos. Esa es, precisamente, la tarea del curador.

En la exposición Tratado sobre el alma, de Oscar Silva, Roberto Figueredo Lechuga, especialista en el tema, desempeñó un rol clave. Su experiencia como pintor y curador aportó coherencia y profundidad al montaje, permitiendo que las obras, cargadas de provocación y diálogo social, desplegaran todo su poder seductor ante el público.

La propuesta de la Galería Guernica de Nuevitas se distingue por la fuerza expresiva de personajes coloridos y perturbadores, concebidos como experimentos y provocaciones visuales. Figueredo, reconocido igualmente como ceramista, narrador y gestor cultural, es figura fundamental en la vida artística de Nuevitas. Su mirada curatorial logró que las piezas no quedaran aisladas, sino que dialogaran entre sí y con el espectador.

En las palabras de apertura Roberto Figueredo destacó: "(...) cada retrato era una imagen de personajes que, lamentablemente, han aparecido de nuevo en la sociedad cubana. No son sólo personajes de la localidad. En ellos  no basta apreciar el color al estilo del fauvismo y el dibujo que recuerda el expresionismo alemán, si se quiere que la visita a la muestra tenga sentido entonces es necesario descifrar los códigos de cada figura y aceptar el desafío de convertir en tangible el alma que se nos ofrece".

El reto está en mantener la unión entre artista y curador, evitando que la mediación se convierta en poder excluyente. Solo así la curaduría cumple su propósito: facilitar que el producto artístico llegue a la sociedad.

Sobre este trabajo el artista plástico Wilfredo Pons expresó: “Aunque la inauguración de la exposición contó con pocos participantes la selección y el montaje lograron que cada obra respirara con fuerza propia y, al mismo tiempo, dialogara con las demás”.

Aún quedan muchos días para disfrutar de esta muestra, que permanecerá abierta hasta finales de enero de 2026. Visitar la Galería Guernica de Nuevitas es entrar en un espacio donde cada obra respira y conversa con el espectador. 

Más que una exposición es un regalo cultural que recuerda que el arte, cuando se acompaña de una curaduría sensible, se convierte en experiencia inolvidable.

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