
Nuevitas, 14 dic.- Cada 14 de diciembre Cuba se viste de gala para celebrar la riqueza de sus artes y para honrar a los hacedores de esa magia: los trabajadores de la Cultura.
Esta fecha es un tributo al natalicio de Raúl Gómez García, el valiente poeta de la Generación del Centenario y mártir del Moncada, quien con su pluma y acción demostró que la cultura es, en esencia, la espada y el escudo de la nación.
El trabajador de la cultura cubana es un promotor incansable, un custodio devoto y un creador vital.

Desde el instructor de arte que en el rincón más apartado enseña a un niño a bailar la rumba, hasta el museólogo que vela por el patrimonio de siglos, su labor democratiza la belleza.
Son los bibliotecarios, los promotores literarios, los artistas escénicos y los técnicos de sonido cuya pasión permite que cada cubano tenga acceso al alimento del alma.

Con su dedicación aseguran que la música, las tradiciones y la historia no desvanezcan, sino que sigan siendo el faro que guía la identidad cubana.










