Mar, 2026.- Emplear las palabras mágicas es la sugerencia que, generalmente, reciben los individuos desde edades tempranas al ser parte de su formación como ciudadanos.
Y es que incorporar al lenguaje diario los vocablos buenos días, por favor, gracias, disculpe y lo siento resulta un gesto de respeto mutuo y recíproco que fortalece la convivencia armoniosa.
Sin embargo, en el caso de gracias - proveniente de gratia y derivado de gratus, que significa agradable o agradecido-, posiblemente es el término más poderoso de todos.
Si bien es cierto que en diversos escenarios existe personal que recibe una remuneración por prestar servicios, según su función social, el que aprecien los beneficios que reportan a los demás los motiva a elevar la calidad de su quehacer.
A veces los usuarios no valoran el buen trato ni consideran que quienes los
atienden también tienen situaciones personales, carencias y preocupaciones, y se sobreponen a esos factores para irradiar empatía.
Los profesionales de la Salud, por ejemplo, son de esas personas valerosas que merecen la gratificación de pacientes y familiares porque, además de la vocación y la obligación, el humanismo que transmiten a quienes los necesitan los hacen mejores seres humanos.
Recientemente en incontables ocasiones les ofrecí las gracias a muchos trabajadores del sector de los diferentes servicios y, para mi sorpresa, esta palabra mágica también formó parte de las respuestas.
Con unos o menos vocablos la idea era la misma "por nada, es nuestro deber, pero gracias porque pocas personas toman un minuto para reconocernos".
En fin, más allá de lo que se recibe de los demás, ya sea un beneficio, servicio o una muestra de preocupación resulta reconfortante demostrar agradecimiento por cada acción que lo amerite.
Usar las palabras mágicas alimenta el alma de quienes intervienen en el gesto que, sin dudas, demuestra sensibilidad.





