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Nov, 2025.- En el extremo oriental de Cayo Sabinal, al norte de Camagüey, se alzan las ruinas del Fuerte San Hilario, una construcción militar erigida por los españoles en 1831 para proteger la entrada a la Bahía de Nuevitas. Aunque el tiempo y el salitre han dejado su huella, el sitio conserva un aura misteriosa que sigue atrayendo por igual a historiadores, turistas, buzos y curiosos.

La villa de San Fernando de Nuevitas fue autorizada como ciudad en 1828. Su creciente importancia económica motivó la creación de esta obra arquitectónica, que desde sus inicios generó admiración y polémica, además de servir como bastión defensivo, el fuerte se utilizó como prisión militar, una práctica que derivó en formas encubiertas de esclavitud, según relatan documentos históricos.


En sus inicios tenía trincheras revestidas de mampostería, construidas a base de cal obtenida de cobos, esos caracoles marinos considerados los mayores de las Antillas. Esa cal se producía al hornearlos a altas temperaturas, proceso que también tenía aplicaciones en el tratamiento del agua y el aire.

La estructura incluía un torreón coronado por una pieza de artillería, rodeado por una doble estacada de troncos que conectaba las áreas defensivas con el alojamiento de la guarnición. Un sistema de canales permitía recolectar agua dulce, elemento vital en una zona costera.


Frente al fuerte, a pocos metros de profundidad, hoy yacen tres embarcaciones históricas: los vapores nuevo Mortera, Cataluña y el cañonero español Francisco Pizarro. También se han hallado vasijas de cerámica de época colonial y varias anclas de gran tamaño, cuyo origen aún se investiga. Este conjunto constituye un valioso patrimonio arqueológico subacuático.

La historia del fuerte está marcada por la presencia de corsarios y piratas, figuras temidas, pero a la vez extremadamente útiles en un contexto de restricciones comerciales impuestas por la Corona española, pero, igualmente, este sitio en 1875 fue escenario de la única sublevación carlista en Cuba, cuando la guarnición se alzó en apoyo a Carlos María de Borbón durante la segunda guerra carlista en España.


Hoy, el Fuerte San Hilario no sólo representa una pieza clave en la historia de la región, sino, asimismo, un símbolo de ingenio. Sus hermosas ruinas, cargadas de relatos, invitan a redescubrir un pasado que aún palpita bajo el sol y la brisa marina de Nuevitas esperando ser valorado por las nuevas generaciones.

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