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Oct, 2025.- En el nuevo contexto determinado por el triunfo revolucionario la situación de la mujer se desarrolló de forma particularmente favorable. 

Fue receptora de todas las políticas sociales aplicadas a la población y de las diseñadas especialmente para ellas como beneficiaria especial.

Las puertas abiertas para su superación e inserción en la vida socioeconómica del país por el gobierno revolucionario en materia de la educación, salud y los programas dirigidos a proporcionarles el pleno ejercicio de su derecho de igualdad de género fueron bien aprovechados por las cubanas.

En otras esferas de la vida, luego de 1959, determinó también un cambio de expectativas sociales, roles y estatus. 
En el caso particular de la mujer se integra de forma masiva al movimiento revolucionario y es beneficiaria en un grupo de conquistas en el terreno de la educación y, principalmente, el trabajo.

Desde muy temprana fecha las cubanas se incorporaron a las actividades relacionadas con la salud de la población y, particularmente, con aquellas acciones que se comenzaron a desarrollar en la comunidad. 

El derecho al trabajo es una de las conquistas de género más importante que obtiene la mujer y que constituye el fundamento de un proceso de transformación cualitativa que va experimentando.

Ellos, unidos al derecho gratuito a la educación y la cultura, le permitieron en un tiempo relativamente corto avanzar en el terreno de su independencia económica y social, al igual que en su participación dentro del ámbito público.

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