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Sep, 2025.- En el corazón palpitante de Nuevitas, durante décadas, resonó en el conocido Parque del Cañón la prestigiosa Banda de Conciertos dirigida por Cifredo Rodríguez Boisoli, un maestro que ganó el cariño infinito de su público y el respeto de sus compañeros.

Tuve la suerte de tomarle la fotografía más conocida de él, la cual aparece en la Enciclopedia Ecured, donde se publicó su biografía. Recuerdo que era muy inquieto y jugaba con la butaca, por eso la imagen quedó un poco inclinada. No poseo grandes dotes de fotógrafa, pero la califiqué como algo original.

Cifredo Rodríguez Boisoli nació el 9 de noviembre de 1939 y desde la infancia llevó la música en la sangre. Su precoz destreza lo impulsó a iniciar su carrera artística con apenas diez años, en 1949, al comenzar sus estudios en la Academia de Música Santa Cecilia. Pronto sorprendió al público tocando la trompeta en algunos bares de Nuevitas y se convirtió en una joven promesa que, gracias a su talento sostuvo al núcleo familiar.

Su trayectoria estuvo sembrada de aprendizaje y deleite: recorrió las agrupaciones Sonora Nuevitera, Jóvenes de Ritmo, las orquestas Alda y Puerto Nuevo. Más tarde viviría una etapa crucial en Santa Clara, donde fortaleció su formación al integrarse a la Banda del Cuerpo de Bomberos y a la Banda Provincial, bajo la dirección del Maestro Suero.

Participó también en otras orquestas y se desempeñó como tipógrafo, con lo cual demostró la fortaleza de una vida en constante construcción.

El compromiso verdadero de este músico con la Banda Municipal de Nuevitas inició en enero de 1956, cuando entró como músico bajo la batuta de Guillermo de Jesús Cortina.

Años después, al asumir el liderazgo de esta emblemática institución, logró dejar una marcada huella, gracias a su inmenso amor y comprensión por la dignidad humana.

Pero, además de músico, Cifredo fue locutor, redactor, editorialista y musicalizador en Radio Nuevitas, director regional de Cultura, corresponsal de varios periódicos y profesor en la Escuela de Superación Profesional de Música. Su versatilidad se sumó a la multifacética naturaleza de los artistas de su terruño y entregó siempre lo mejor de sí en cada frente con pasión inquebrantable.

Su vida, igualmente, marcada por el patriotismo y la solidaridad. Participó en la lucha contra bandidos en el Escambray (1959-1965) y llevó alegría y fuerza con su música a las tropas cubanas en Mozambique y Angola, que entonces estaban de misión internacionalista. Por su actuar recibió la Medalla de la Alfabetización y alcanzó premios; asimismo, compuso el himno de la Escuela Mario Herrero Toscano y se convirtió en un ferviente defensor del patrimonio cultural lugareño.

Los nueviteros que lo conocieron coinciden en algo: Cifredo Rodríguez Boisoli era alegre, caballeroso y muy responsable en su trabajo, pero sin dudas, la Banda de Conciertos de Nuevitas el gran amor de su vida.

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