Feb, 2024.- El embarazo en la adolescencia, fenómeno que es entendido como aquel que ocurre antes de los 19 años, tiene serias consecuencias para la salud de la madre y del bebé.
La incidencia mundial de parto prematuro y bajo peso al nacer es mayor entre las madres adolescentes; además, las muchachas embarazadas corren el riesgo de deficiencias nutricionales provocadas por los malos hábitos alimenticios comunes en esa etapa de la vida.
En cuestión de cifras también resalta la vulnerabilidad de ese sector poblacional durante el embarazo, pues el riesgo de muerte después del parto es dos veces mayor para las mujeres entre los 15 y 19 años de edad que para las de 20 a 24.
También son propensas a un mayor número de abortos espontáneos, partos prematuros y bebés con bajo peso al nacer, ya que la inmadurez del cuerpo de la madre adolescente hace que su útero no se haya desarrollado completamente.
Ser madre a temprana edad puede afectar la educación y a su vez las oportunidades laborales de la adolescente, y trae conflictos con la familia e incluso a veces rechazo por parte del propio entorno hogareño.
Estas consecuencias del embarazo en la adolescencia resaltan la importancia de la educación sexual, tanto en la escuela como en el hogar.
La mejor manera de reducir efectivamente las tasas de embarazos en la adolescencia y de prevenirlo, así como de evitar la incidencia de las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS), es mediante la combinación de una educación completa e integral, y el acceso libre y fácil a los métodos anticonceptivos.
Una buena relación entre padres e hijos y la comunicación es imprescindible para propiciar una sexualidad responsable, de ella depende la felicidad de los hijos.





