Dic, 2023.- “Esto va bien" -últimas palabras del Mayor General Antonio Maceo Grajales a sus compañeros de armas, aquel 7 de diciembre de 1896-, cuando un balazo en el rostro lo hizo desplomarse de su cabalgadura y expirar.
Considerado todo un maestro en el empleo de la táctica militar fue combatiente por excelencia y jefe de elevado prestigio.
Como guerrero incansable se calcula que intervino en más de 600 acciones combativas, entre las que se cuentan alrededor de 200 combates de gran significado.
Su cuerpo estaba marcado por 26 cicatrices de guerra, de las cuales recibió 21 en la contienda de 1868.
Por el ímpetu y la bravura con que enfrentó al enemigo, y por su talla como hombre integral pasó a la historia con el sobrenombre de Titán de Bronce.
Antonio Maceo ascendió a fuerza de inteligencia natural y coraje grado a grado; nombrado Sargento en el primer combate en Ti Arriba (la noche de su alzamiento) Teniente, el 20 de octubre de 1868, y Capitán Abanderado; el 10 de diciembre del propio año.
El joven mambí llegó a Coronel el 22 de marzo de 1872, con antigüedad reconocida desde el 30 de octubre de 1871; y a General de Brigada, el 8 de junio de 1873; recibió, además, las estrellas de Mayor General, el 6 de mayo de 1877.
Maceo murió a los 51 años de edad, en plena madurez de su acción y pensamiento.
Su fallecimiento resultó un duro golpe para los cubanos y la causa por la libertad nacional, definida por Máximo Gómez en la carta de pésame a María Cabrales: “Con la desaparición de ese hombre extraordinario, pierde usted al dulce compañero de su vida, pierdo yo al más ilustre y al más bravo de mis amigos y pierde en fin el ejército libertador a la figura más excelsa de la Revolución”.
Murió quien desde la condición de soldado alcanzó el grado de Mayor General durante la Guerra de los Diez Años; el protagonista de la Protesta de Baraguá, el incansable luchador del exilio, el jefe de la invasión de Oriente a Occidente y el Lugarteniente General del Ejército Libertador.
Sus últimas palabras son reflejo del optimismo y la seguridad en la victoria que caracterizaron toda su obra.





