La Habana, 19 abr.- ¿En cuántas películas de ficción no ha visto usted diminutos artefactos robóticos que regeneran estructuras e incluso son utilizados para reparar órganos humanos? ¿Cuántas veces no ha imaginado la aplicación real de esas criaturas?

Pues hoy los primeros robots vivientes con aplicaciones en la medicina son ya una realidad que revoluciona la comunidad científica. Se llaman xenobots y son una creación de expertos de las universidades estadounidenses de Vermonty y Tufts. robots

Los científicos utilizaron en el proyecto células vivas raspadas de embriones de ranas africanas de la especie Xenopus laevis. De ahí el nombre de xenobots.

Con apenas un milímetro de ancho, pueden moverse hacia un objetivo, levantar una carga útil (como un medicamento que debe llevarse a un lugar específico dentro de un paciente) y curarse a sí mismos después de ser cortados.

Según explicó en un comunicado el co-líder de la investigación, Joshua Bongard, estas novedosas máquinas vivas 'no son un robot tradicional ni una especie conocida de animales. Es una nueva clase de artefacto: un organismo vivo y programable'.

Los pequeños robocitos son una especie de organismos reconfigurables que pueden moverse de manera coherente y explorar su entorno acuoso durante días o semanas, impulsados por depósitos de energía embrionaria. robot

En experimentos se mostró que grupos de xenobots se movían en círculos, empujando los gránulos hacia una ubicación central, de forma espontánea y colectiva, mientras otros fueron construidos con un agujero en el centro para reducir la resistencia al movimiento.

En versiones simuladas, los expertos pudieron reutilizar ese orificio como una bolsa para transportar con éxito un objeto, lo que pudiera ser un adelanto en el uso de organismos diseñados por computadora para la entrega inteligente de medicamentos, subrayan los autores de la investigación publicada en la revista digital PNAS.

Y aseguran que los xenobots son completamente biodegradables, cuando terminan su trabajo después de siete días, son solo células muertas de la piel.

Y no demoraremos en conocer de su utilización en muchas aplicaciones que otras máquinas no pueden hacer como buscar compuestos desagradables o contaminación radiactiva, recolectar microplásticos en los océanos, o viajar por arterias raspando placas.