Feb, 2022.- A una semana de iniciarse la consulta popular del Código de las Familias en Nuevitas no pocos han sido los tropiezos que mellan el empeño cubano de dotar a la población de voz y voto en la construcción colectiva de esta futura ley que nos implica a todos.
Si bien el Consejo Electoral Municipal desarrolló un digno trabajo de preparación los meses previos al comienzo del proceso, sobre todo desde el punto de vista logístico, lo cierto es que aún falta mucho para garantizar la calidad del mismo, especialmente en materia de conocimiento del documento.
Y es que muchos vecinos llegan a sus reuniones de debate sin saber qué decir, porque no se puede hablar de lo que no se conoce. En ello incide significativamente el arribo tardío de los tabloides con el texto y su poca disponibilidad en comparación con la demanda.
Además, resulta necesario señalar que no todos los juristas encargados de explicar los alcances del proyecto tienen la suficiente preparación o las capacidades comunicativas imprescindibles para dirigirse al pueblo sin tecnicismos y hacer más entendible la legislación.
Y he ahí otro factor que condiciona los encuentros vecinales, pues en varios de estos espacios se circunscribe al análisis de temáticas como el reconocimiento del derechos de las parejas de un mismo sexo a crear una familia y recibir todo el amparo legal que merecen, desde la concertación del matrimonio hasta la posibilidad de adoptar o de utilizar un vientre solidario para gestar un hijo.
Algunas opiniones sobre el tema son de aceptación, pero otras muchas una clara muestra de las concepciones de homofobia que persisten en la sociedad.
Si hablamos que este es un Código inclusivo, moderno, que vela por los derechos de todos, que busca asemejarse a la realidad cubana de hoy en día, entonces este tipo de relaciones afectivas no pueden dejar de ser protegidas en la futura ley.
¿Por qué seguir tapándonos los ojos ante esa realidad si convivimos con ella a diario? ¿Por qué no respetarla y aceptarla si al final en nada perjudica las preferencias de quienes aún creen en el modelo tradicional, aunque ya arcaico, de familia consistente en mamá, papá y nené?
La consulta popular acaba de iniciar y varias resultan las experiencias para orientar los futuros encuentros hacia mejores resultados. Hay que divulgar más el proyecto, sus alcances y cómo benefician o impactan a las familias, una misión tanto para juristas, delegados del Poder Popular, el Consejo Electoral Municipal y los medios de comunicación del territorio.
Además, los nueviteros deben saber que pueden llevar sus opiniones a las asambleas por escrito, una opción que solo se divulga cuando llegan estos al encuentro.
Construir entre todos una ley que verdaderamente represente a las familias cubanas es una responsabilidad, solo así podremos demandar conscientemente el cumplimiento de los derechos que nos benefician y no reclamar cuando se nos exijan los deberes.





