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Jun, 2023.- Innumerables oficios han marcado elementos singulares de la cotidianeidad, estudiados entre otras ciencias por la Antropología Sociocultural por su importancia, contenido e impacto en la vida de la comunidad. Ese es el caso de los amoladores de tijeras en Nuevitas.

Ocurre que desde que las abuelitas conservaban sus tijeras de larga hoja, junto a diminutas tijeritas empleadas en el bordado a mano, entre los que no podía faltar el muy curioso canevá, diligente resultó el actuar de conocidos y recomendados amoladores de tijeras a los que, a través del balaustre, se les entregaban los domésticos útiles para ser cortantes.

Las más longevas, después de escuchar la curiosa música entonada por el viento de los artesanos sobre una filarmónica, corrían a encauzar su solicitud de que fueran entregadas a los laboriosos hombres para que, una vez concluida la labor, resguardarlas en el hermoso cofre de madera preciosa o tejido con fibras vegetales junto a hilos, agujas y otros enseres.

Desde el período decimonónico y hasta la primera mitad del siglo XX, los amoladores de tijeras, en esta ciudad ribereña del norte de Camagüey, portaban un tipo de carruaje empujado por ellos que, mientras se trasladaban de un lugar a otro, hacían rodar sobre una gran rueda; llegado el momento de amolar las tijeras era invertido y quedaba la rueda como polea para hacer girar la correa que ponía en movimiento la piedra de esmeril utilizada en el afilado.

Aquella trama se convertía en cotidianidad los fines de semanas, cuando los andariegos trabajadores llegaban a la mayoría de los barrios para brindar su arte-faena, en tanto se buscaban modestos ingresos para sus necesidades económicas.

Los amoladores de tijeras en estos días ya no emplean aquel gran y curioso carruaje. Ahora sobre sus bicicletas metálicas llevan instalados los menesteres necesarios para realizar a cabalidad el empeño de otorgar filo y ajuste de las más variadas tijeras.

Múltiples pregones son recordados de aquellos tiempos lejanos, desde cuando se promovía el singular oficio y el estribillo 'Vamos caserita, venga a amolar su tijera que le va a quedar como platanitos para el sinsonte', 'Para que no muerda su tijera, tráigala que le saco filo con esta rueda', o, sencillamente, 'Amolador de tijeras'.

Ahora, cuando se actualiza el modelo económico cubano y el trabajo por cuenta propia asume un quehacer significativo en el devenir de la sociedad, vienen a la memoria aquellos añejos amoladores de tijeras.

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