Abr, 2023.- Decir mujer es sinónimo de existencia, de luz, de fuerza, y ser cubana, además, incluiría de resistencia. Desde tiempos inmemorables tenemos ejemplos de la virtud que cobijan las féminas de esta isla, que luchan por lo que creen justo, amén de dejar atrás comodidades, familia, amores.
En la legendaria Villa del Camagüey todavía retumban en sus adoquinadas calles el eco de féminas empoderadas que no creyeron nunca en desigualdades, y calzaron zapatos de dignidad tomando las riendas de la historia.
El 14 de abril de 1869 –unos días después de la Asamblea Constituyente– en Guáimaro, tierra que vio nacer la República, una voz se hizo escuchar. Ana Betancourt se adelantó a su tiempo al solicitar se le concediera a la mujer igualdad, derechos políticos y económicos:
«Ciudadanos:
La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora sublime en que una revolución justa rompe su yugo, le desata las alas. Todo era esclavo en Cuba: la cuna, el color, el sexo. Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna, peleando hasta morir si es necesario.
La esclavitud del color no existe ya, habéis emancipado al siervo.
Cuando llegue el momento de libertar a la mujer, el cubano que ha echado abajo la esclavitud de la cuna y la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar».
A 154 años de esta alocución las cimientes de los derechos de la mujer están implícitos y lo demuestra el hecho que tengamos una organización que nos representa creada en los albores de la Revolución.
La frase del invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz que refiere “las mujeres cubanas son una revolución dentro de otra revolución” valida el hecho de que el 55,3 por ciento de mujeres conforman la nómina del Parlamento cubano.
¡Qué dicha ser mujer en Cuba!








