Abr, 2023.- La vida es el mayor tesoro que posee un ser humano y muchas veces es él mismo quien tiene la oportunidad de mantenerla con mayor calidad.
Manuel Fernández González desde los 17 años era fumador activo, sin embargo en el 2017 tomó las más sabía decisión: dejar la adicción.
Cuenta que se encontraba cumpliendo tareas de higienización de la ciudad de Nuevitas, en este municipio al nordeste de Camagüey, luego del paso del huracán Irma y adquirió un fuerte catarro que lo llevó a buscar atención médica en el hospital general docente Martín Chang Puga.
"Después de hacerme una placa del área de los pulmones el médico me explicó que en ella se refería claramente el efecto negativo de la nicotina del cigarro y de mi actuar dependía que avanzará o se detuviera el daño.
Al llegar a la casa me quedaban tres cigarros, me fumé dos y el tercero lo boté a la mitad, con el firme compromiso, a mí mismo, de frenar el severo riesgo al que estuve exponiendo mi vida".
Aunque requirió de gran esfuerzo para lograrlo, con la ayuda de un amigo que, también, lo había hecho dos años antes para alcanzar la meta considera que la clave es: "la fuerza de voluntad".
Lleno de satisfacción Fernández González destaca que acumula un quinquenio sin llevarse un cigarro a la boca y percibe bienestar tanto en su sistema respiratorio como en el resto del organismo.
Con el deseo de que historias similares se multipliquen Manuel expresa: "Espero que quienes posean esa adicción y conozcan mi experiencia comprendan que erradicar el vicio es posible".
Las consecuencias del tabaquismo arrebatan muchas vidas humanas cada año, una razón más para que las personas adopten conciencia de que excluirlo con urgencia de su radio de acción es importante.





