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Ene, 2022.- En el enfrentamiento a la COVID-19, las nuevas generaciones se imponen y demuestran, una vez más, que se levanta ante las adversidades para dar el frente en las batallas, no con armas sino con ideales antiimperialistas y humanistas.

En ese sentido demuestran la solidaridad que pone en alto el baluarte revolucionario en toda la geografía cubana e incluso más allá de las fronteras, donde cumplen con cada tarea que se les encomienda.

La joven nuevitera Yanisleidy Centeno Toranzo, técnico medio en Enfermería, a los pocos días de graduada recibió el llamado para su incorporación a la zona roja y para cumplir pospuso sus vacaciones como estudiante.

“Gracias al apoyo de mi familia desempeñé la tarea sin percances, ellos cuidaron a mi niño de dos años de edad hasta que regresé a casa con el deber cumplido.

Fue una experiencia inolvidable en la que recayó sobre mis hombros y los de mis compañeros, una gran responsabilidad debido a que coincidió con el periodo de un pico de la pandemia”.

Aunque las circunstancias resultaron difíciles, la juventud se impone ante las dificultades, de ahí que Centeno Toranzo refirió “estoy en disposición de cumplir cualquier otra tarea que me sea asignada por difícil que sea”.

Por otra parte, Juan Ernesto Hernández Santiesteban, médico graduado en el año 2020, tras iniciarse la pandemia en el Cuba también constituye para él un compromiso en aras de preservar vidas humanas.

“En el mes de septiembre me incorporé a trabajar en el Consultorio del Médico y la Enfermera de la Familia número 17, ubicado en el reparto Pastelillo, donde permanecí hasta diciembre, luego en el Hospital Militar de Camagüey que casi funcionaba como uno pediátrico de pacientes positivos a la COVID-19, trabajé por ciclos hasta finales de mayo.

Trabajé diez días en el consultorio nuevamente pero como ya contaba con la experiencia en zona roja me hicieron entonces la solicitud para laborar en el cuerpo de guardia de Respiratorio o COVID-19 del Hospital General Docente Martín Chang Puga de Nuevitas, donde permanecí hasta el mes de julio”.

Cuenta que se infestó con el SARS-CoV-2 durante ese ciclo en que laboró durante casi tres meses 24 horas para 72 de descanso.

“Estuve ingresado en la misma sala a la que remitía a los pacientes y tras la recuperación comencé una vez más en el consultorio”.

Estos jóvenes profesionales de la Salud Pública de este municipio al nordeste de Camagüey son ejemplo de tantos otros que contribuyen al combate contra el nuevo coronavirus y sus esfuerzos permiten salvar vidas tanto en Cuba, como formando parte de las brigadas médicas que ofrecen su colaboración en diversos países del mundo.

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