Dic, 2021.- El compositor, arreglista, director de orquesta y músico cubano Orlando Rogelio Beltrán Brunett (1938-2020) fue un artista multifacético, capaz de interpretar, con maestría y creatividad, el violín, el clarinete, el piano, el contrabajo, el saxofón, el güiro y la flauta, entre otros.
Para el violinista Emil Marino Castillo Cumbá (su amigo por más de 50 años), Brunett fue un músico excepcional, un genio de la flauta. Conmovía y enamoraba a los espectadores, con el bello sonido melódico que brotaba de su instrumento de viento-madera.
Tenía la facultad natural y destreza (no obstante sus estudios), de saber tocar muchos instrumentos musicales. Tenía basta imaginación y creatividad
Una vez le dije:
--Bertrán, tú tienes tremenda capacidad musical, pero las ideas las malgasta. He observado muchas gente que florean y los pasajes de le salen bonitos. Los repiten dos o tres veces. Incluso se pegan más a la gente un pasaje bonito cuando los repiten dos o tres veces.
Era muy receptivo e incluso mejoró aún más la técnica.
No son exageraciones de Marino porque el prestigioso músico Orlando Beltrán, quien recibió en 2020 la Distinción UNEAC Camagüey, máximo estimulo de la vanguardia artística en la provincia, resultó incluido en el Dream Team de la Flauta en Cuba, junto a René Herrera, Orlando Valle “Maraca”, José Luis “El Tosco” Cortés y José Loyola.
Es una lástima que la Enseñanza Artística en Camagüey no supo aprovechar los conocimientos y el dominio de la flauta de madera que tenía Beltrán para transmitir a los estudiantes, consideró la musicóloga Verónica Fernández Díaz.
La también investigadora precisó que en homenaje a Beltrán (quien fue además miembro de la Comisión Nacional de Evaluación Artística), se grabó con la Maravilla de Florida El muchacho de la flauta, de Nicolás Mena.
Verónica Fernández Díaz opinó: Cuando se escucha el estribillo de Mena nos damos cuenta que el compositor estaba espetando por ese flautista, que fue Beltrán para escribir la canción, todo un éxito musical. Ha llegado a Florida como todos esperaban, el Muchacho de la flauta. Toca la flauta muchacho que queremos guarachear. Era la relación que el instrumentista establecía con el público bailador, a través de las melodías que lograba elaborar y el diálogo que formaba con el público.
Aunque nació en la ciudad de Cienfuegos el 16 de septiembre de 1938 casi toda su vida profesional transcurrió en la provincia de Camagüey, donde, que a criterios de Verónica, alcanzó como flautista los más importantes reconocimientos internacionales.
Desde el punto de vista profesional se distinguió por ser el único intérprete de flauta de madera de la provincia agramontina y uno de los pocos en el interior del país.
Se desempeñó como flautista en prestigiosas agrupaciones de Cuba, entre las que resaltan las orquestas Sorpresa, Revelación de Cienfuegos y Maravilla de Florida, en esta última permaneció durante 40 años.
En los últimos años y hasta su muerte fue director de la orquesta La bella época, con la cual defendió lo más auténtico de la música cubana y en especial el Danzón, el baile nacional.
El maestro Reinaldo Echemendía Estrada, director del Ballet Folklórico de Camagüey, expresó que con su talento y su arte Beltrán Brunett dio luz a la cultura cubana.
Sergio Morales Vera, presidente del comité provincial de la UNEAC en Camagüey, detalló que Beltrán fue un maestro de extraordinario talento que dedicó una gran parte de sus más de ocho décadas a lo más genuino de la música cubana, y su timbre en la Maravilla de Florida signado por el sonido melódico de su flauta.
Recuerda Emil Marino Castillo que conoció a su amigo Beltrán en 1962 durante una grabación en la emisora Radio Progreso. A partir de ese instante integré la Orquesta Cubana de Julio Valdés. Beltrán entonces no era flautista, sino contrabajista.
Marino decidió regresar a su ciudad natal de Santiago de Cuba para formar parte de la Orquesta Sinfónica de esa oriental urbe cubana y Beltrán a la Maravilla de Florida, como flautista.
Beltrán me convenció para que me incorporara a la Maravilla de Florida. Estuve en esa orquesta 40 años y juntos viajamos por 14 países del mundo.
En la Maravilla de Florida, entre 1970 y 1980 realizaron las primeras giras internacionales al continente africano: Guinea Conakry, Congo, Brazzaville, Sierra Leona, Angola, Nigeria, Mali, Guinea Bissau…
La musicóloga Verónica Fernández Díaz puntualiza que Beltrán no solo dominaba la flauta de madera de cinco claves, sino también la cilíndrica del sistema Böhm.
Desde mi punto de vista Beltrán fue un músico multifacético, aunque lo conocemos como flautista, porque estudió clarinete, violín, dominaba el contrabajo, los instrumentos de percusión menor y el piano. En Cienfuegos estuvo en la Orquesta Sorpresa y la de Loyola. En la Maravilla de Florida tuvo su etapa más importante y sustanciosa porque permaneció la mayor cantidad de tiempo. Tampoco se quedó solo como instrumentista sino que administró la orquesta y en algún momento la dirigió.
Emil Marino Castillo Cumbá resalta que Beltrán encantaba con su bella voz musical. Era capaz de subir a un nivel alto el tono de la melodía. Poseía la capacidad de poder hacer de segundo, una cualidad de pocos.
Verónica Fernández Díaz en una reseña publicada en la revista Sedero número 22 de 2019 sustentaba: El sonido de Orlando Beltrán se define por su potencia, la correcta respiración, la precisión de los ataques, los trinos, adornos y limpieza en la ejecución de las notas…





