Oct, 2022.- Nuevitas, tierra de sueños/ luz de plata en la bahía, / verdor en la cayería, / y barrios de aires risueños. Libre de ceñudos dueños, / te yergues en la ribera, / hermosa cual primavera/ del Atlántico imponente, / si el sol te ilumina ardiente/ y en sus aguas reverbera.
Así comienza Reina de la bahía, una oda a Nuevitas del poeta Santiago Sánchez Castillo, quien ha dedicado gran parte de su obra a homenajear a esta urbe.

Sí, porque Nuevitas inspira, enamora y seduce a poetas y cantores, a pescadores e industriales, a locales y a foráneos.

Y es que la envuelve una suerte de misticidad y tradición legendaria, con sus calles empinadas y ese perpetuo coqueteo con el mar que viene a besarla y a acariciarla en cada ola.

Hija de la brisa marina, novia del salitre, eterna confidente de la bahía, esta ciudad se yergue como símbolo de amor de su gente por este terruño que desafía accidentes geográficos y empeña en construir y crear.

Su parque El Cañón con sus ceibas legendarias, el emblemático Delfín, el añorado Malecón de los Sueños y sus industrias, autóctonas hijas de la Revolución, distinguen y representan a los nueviteros en cualquier parte del mundo.



Y es que esta urbe es más que un sitio para vivir, es identidad y compromiso con el mañana, es patrimonio de la historia de un pueblo empeñado en avanzar.



A sus 194 años, la otrora villa de San Fernando tiene la dicha de saberse joven y amada, porque Nuevitas es una ciudad de tradición y sueños, de magia y leyenda, de vida.







