Ago, 2022.- En la memoria de los nueviteros está muy arraigada la figura del Generalísimo Máximo Gómez Báez, aquel valiente dominicano internacionalista que dedicó toda su vida a luchar por la independencia de Cuba. Es oportuno narrar su más relevante vínculo con Nuevitas, ocurrido en la madrugada del 25 de agosto de 1873, cuando tomó a esta ciudad por asalto.
Transcurrían los difíciles días en que las fuerzas mambisas llevaban adelante la primera guerra de independencia, y en todo el territorio del Centro y Oriente del país se libraba una intensa lucha por hacer que Cuba obtuviera su total y definitiva independencia. Concluida la primera fase de la campaña de verano de inmediato comenzó a ejecutarse el segundo movimiento táctico. Múltiples serían los proyectos de asaltos que en diferentes puntos de la geografía de la Isla se llevarían adelante. Nuevitas estaría el primer gran golpe.
Casi 24 horas antes del ataque, el Teniente Coronel Martín Castillo, informó a Gómez sobre el estado de la ciudad y la línea férrea. Aunque definió la situación sin novedad un tren había arribado e ignoraba si conducía refuerzos, no obstante, Gómez continuó su plan de asalto que consistió en la organización de dos columnas: la primera marcharía por la entrada principal y la segunda por el sur, mientras, la caballería ocuparía el camino de hierro para rechazar cualquier refuerzo.
A las tres de la mañana de aquel 25 de agosto los insurrectos comenzaron el asalto a Nuevitas. Al funcionar la sorpresa, la guarnición y demás tropas dislocadas en el pueblo se concentraron en los fuertes. Las cuatro cañoneras y el vapor Neptuno, anclados en la bahía, no pudieron evitar que por una hora y media los mambises se abastecieran. Terminada la misión se retiraron sin dificultades.
En el fragor del combate las fuerzas cubanas registraron dos muertos y cinco heridos. En su diario de campaña Gómez señalaría: “...el enemigo resiste poco, se repliega a sus fuertes, hace fuego sin resultados... se recogió un rico botín; algunas armas y parque –me retiro sin novedad”.
Aunque la guerra se desarrolló fundamentalmente en el campo, también tuvo repercusiones muy particulares y profundas en la localidad. Se desplegaron algunas acciones importantes como la toma de la ciudad por Gómez, trayendo como consecuencia la devastación, y aun cuando no se combatió se sintieron los efectos de los hechos.
Durante la guerra contra España arreció el control sobre la población para evitar el apoyo a los mambises, esto provocaba en las familias mucha escasez. La desintegración familiar tuvo una influencia directa en la vida social. Era normal que el hombre y los hijos varones estuvieran en el campo de batalla y las mujeres, ancianos y niños pequeños quedaran en el pueblo. Las funciones de las madres de familia variaron también en esta etapa ante la falta de recursos y la ausencia masculina, ello explica la necesidad de que estas asumieran la realización de actividades como la búsqueda de alimentos y otros productos de primera necesidad.
A lo largo de la lucha la familia nuevitera desempeñó un importante rol en la conformación de valores, puesto que precisamente ese es el marco donde se desarrolla la personalidad y cuando se deposita y transmite la herencia cultural de las generaciones anteriores.
La defensa de valores patrios y el firme propósito de obtener la independencia como meta suprema favoreció a elevar la moral de la tropa y sobreponerse a las difíciles circunstancias en que debían subsistir, y, a la vez, implementar alternativas que permitieran la subsistencia a pesar de que algunas de ellas ponían en peligro la vida de los combatientes cubanos.
Los valores patrios forjados en los días de la lucha incidieron en el comportamiento de la población en general, como ocurrió en Nuevitas y en su identificación con los combatientes. Sin la ayuda de esa parte de la población que por una u otra causa no se incorporó de manera directa al servicio de las armas, a los mambises le hubiese sido imposible contar con emisarios, guías y colaboradores a lo largo del territorio para orientarse en el terreno, adquirir alimentos y obtener información valiosa sobre el movimiento de tropas enemigas.
Con la toma de Nuevitas Máximo Gómez conoció cómo los lugareños de entonces apoyaron la acción contribuyendo, sin dudas al éxito alcanzado.






