Jun, 2021.- La cerámica forma parte del folklore, de las tradiciones y la cultura popular de comunidades o regiones. Generalmente se transmite de generación a generación. Es desarrollada por hombres y mujeres que despliegan su trabajo a mano o con distintos dispositivos. Los aborígenes cubanos fueron capaces de crear una cerámica hermosa y consistente.

En la ciudad de Camagüey existe un amplio movimiento de ceramistas, mucho de ellos integran la Asociación Cubana de Artesanos Artistas (ACAA). El creador y profesor ingles Bernard Leach, (1887-1979), quien está considerado como el «Padre de la cerámica de estudio británica» significaba: La belleza viene del corazón y se derrama por los dedos del alfarero.

En una reseña titulada Historia de la alfarería y la cerámica en Cuba, publicada en el portal de Radio Ciudad de La Habana[1] puntualiza: La cerámica ha sido uno de los acontecimientos culturales más importantes que ha enfrentado la humanidad en su marcha fundacional a través del tiempo.

Además, se reafirma: Junto con el estudio de la arquitectura y las costumbres cotidianas, la cerámica aporta datos decisivos sobre la historia y características de una civilización y el pueblo que la construyó, lo mismo si fue antiguo, grande y desarrollado, que si se trató de un pueblo pequeño y primitivo.

Hasta donde se han podido investigar las muestras de cerámica encontradas en los asentamientos de nuestros ancestros primitivos, parece cierto que ellos llegaron a esta isla a comienzos del siglo VIII de nuestra era, provenientes de la zona del Orinoco, Venezuela, de donde trajeron consigo una cerámica muy característica, reconocible por su pigmentación roja, típica del Caribe, y por la variedad y belleza de sus diseños. Se supone que la más antigua cerámica llegada a Cuba fue la del grupo denominado subtaíno.

La publicación reconoce que en Cuba su producción se inicia en 1617 en Puerto Príncipe, hoy Camagüey: Según revelan crónicas de la época, ello ocurrió en el taller de un español llamado Simón Recio, quien llegó a ser alcaide de la mencionada villa.

En tanto Rodrigo Bononoe[2] enfatizaba: Si pensamos que el ceramista es un alfarero, un escultor y un pintor, y que como alfarero crea de la nada y lo hace de barro a la manera de Dios, y que como escultor realiza en las tres dimensiones (o en las cuatro, para hablar en el lenguaje de la época), y además pinta como los pintores, tendremos que admitir que la cerámica es la más completa de las artes. Y si la definición resulta un tanto vaga por su absolutismo, es la suma de todas las artes plásticas. Ello importa reconocerle un carácter plural y mayúsculo, que se enriquece todavía con su condición de ser el arte popular por excelencia.

Las piezas del ceramista Nazario Salazar Martínez tienen un sello propio y una línea personal

[1]Historia de la alfarería y la cerámica en Cuba. https://www.radiociudadhabana.icrt.cu/2018/05/07/recibe-presidente-cubano-secretario-general-naciones-unidas/

[2]http://www.kutiry.com/poesia/oficiodelbarro.htm