Camagüey, 15 abr.- La Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (Eide) Cerro Pelado de esta ciudad, recibió la condición de Proeza Laboral después de un año en que allí el deporte que más medallas ha ganado en las vidas que agradecen, ha sido el de salvar y sanar.

Desde el año pasado, cuando los estudiantes volvieron a sus casas para cuidarse de la COVID-19, el centro se destinó a acoger a contactos de confirmados con el virus y luego a sospechosos de bajo riesgo.

En las habitaciones de la Eide hay pacientes positivos, asintomáticos y sin comorbilidades, como una sala más del hospital Amalia Simoni.

"La estancia de los pacientes aquí es de alrededor de siete días, con un segundo o tercer PCR negativo y si para entonces todavía da positivo, al igual que si aparece cualquier síntoma asociado al virus, se trasladan de inmediato al hospital, ese mecanismo está asegurado".

Así lo cuenta Manuel Martínez Tornés, coordinador de la atención médica en la instalación, con la seguridad de que todo estará bien y la naturalidad de quien no hace nada extraordinario, mientras escribe historias de salvación en todos los pacientes.

El centro funciona con la dirección de Iosvani Omar Urizarri Socarrás y  alrededor de 200 profesionales de la salud, que a toda hora cuentan con el apoyo e incluso los mimos de los trabajadores de la escuela.

De ellos -hasta que ingresen más pacientes y otros se sumen a la misión- hoy solo están los 15 necesarios y destacan jóvenes como Yeleynis Navarro Castillo, también reconocida con un galardón que espera a su salida de la zona roja.

Todos ellos, laureados con la significativa condición que ofrece la Central de Trabajadores de Cuba y convocados por demás a levantar otra vez su nombre el próximo 1ro de mayo, se entrenan, se acompañan sin competir, pero entregando lo mejor de sí y reciben aplausos bien ganados por practicar a diario, con el sacrificio y el amor indispensables para ser campeones, el deporte de salvar las vidas.