Nuevitas, 31 jul.- Se fue un amigo entrañable, conversador, sencillo y artista de la caballerosidad. Se fue sin despedirse. Murió Juan Jacinto Wambrug Sánchez, el sonriente, caballero y amable guardia de seguridad del Comité Provincial de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en Camagüey. Querido y respetado por quienes lo conocimos.

En su cuenta en Facebook, Sergio Morales Vera, presidente de la UNEAC en el territorio, escribióen lenguaje poético: «La muerte suele ser una amarga sorpresa acechando silente como lo hace una fiera, espada de Damocles que amenaza certera colgando por un pelo sobre nuestra cabeza. Siempre junto a la muerte camina la tristeza, el dolor de perder la mano compañera y aunque sabemos siempre que a todos nos espera la muerte sigue siendo una amarga sorpresa».

Muchas veces conversaba con Juan Jacinto Wambrug Sánchez sobre su talento como innovador en épocas pasadas, de su amor a la Patria a la que le dio toda su vida sin pedir nada a cambio. Hombre de convicción, principios y digno personaje de pueblo.

Amable con quienes visitaban la sede de la UNEAC, su segunda casa. Recibo un mensaje de la artista estadounidense de la plástica Laura White Carpenter que me deja anonadado con la noticia. La epidemia de la COVID-19 me mantiene en casa. Me quedé petrificado cuando Laura me escribe: «Ayer falleció de COVID y me dieron la desafortunada noticia, fue muy amable. El maestro fotógrafo Joshua Holko tomó ese retrato en la galería durante nuestra exposición IMAGINE.

Me siento muy triste. He conocido a muchas personas que han muerto, pero eran personas que conocí como pacientes. Juan era alguien a quien veía como un amigo. A menudo le pedía a Mejías (crítico de arte Juan Carlos Mejías), que le extendiera mis saludos».

Laura me había enviado dos fotos y la siguiente nota: «Le escribí a Joshua y le pedí esta hermosa foto de Juan. Inmediatamente lo envió con sus condolencias. Si pudiera transmitirlo, mucho agradecimiento. Con tristeza, Laura».