Jul, 2021.- “Todo mi apoyo a las palabras del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez (primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba). Cuando se nace en una patria bella donde te criaste, graduarte y recibir lo más lindo que se le puede facilitar a un ser humano tienes que hacer un análisis de la vida”, reflexionó el cantante, compositor, músico y bailarín camagüeyano Wilmer Joel Ferrán.

El creador cuestionó a quienes se pliegan a las campañas de descredito y a la vil operación político-comunicacio­nal desplegada contra este país caribeño, con el propósito de derrocar a la Revolución. Condenó las acciones de vandalismo, saqueo y desacatos de mercenarios, gusanos y antisociales. Rechazó la injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de la nación.

Wilmer es director de la agrupación camagüeyana Rumbatá, un elenco con ritmos e instrumentos que no se apartan de la auténtica rumba. El grupo llega a escenarios nacionales e internacionales con una forma contemporánea de defender ese género de raíces afrocubanas.

Joel Ferrán consideró que “en momentos en que vive la mayor de las Antillas y todo el mundo azotados por la epidemia de la COVID-19 estamos en momentos de solidaridad y no de desunión, de un separatismo barato, de fundar una ideología que no existe. Estamos en tiempo de pensar, de considerar a todas las personas laborando, en los científicos que están en función de contrarrestar la nueva sepa de la enfermedad.

Este es un país de Revolución que merece ser respetado y admirado por toda la humanidad. No estoy de acuerdo con el irrespeto a las autoridades, estoy en contra de la violencia y el odio desatados desde el exterior para desunir a los cubanos.

Los artistas respondemos a favor de la Revolución desde nuestras trincheras, desde la rumba y en el momento que sea necesario empuñar las armas estamos aquí como hombres independientes y seres humanos. ¡Estamos dispuestos a lo que sea!”

Cuba es diana de una guerra no convencional que incluye el uso de tecnologías sofisticadas y la difusión de noticias falsas para generar desorden, inestabilidad y protestas, como las ocurridas el 11 de julio, denunciaron en la nación autoridades y especialistas.


Más de 100 mil personas acudieron al Malecón de La Habana para patentizar su incondicional apoyo al sistema social cubano, autentificado en la nueva Constitución de la República por la inmensa mayoría de pueblo.

También en Camagüey, Nuevitas y ciudades cubanas se efectuaron actos para condenar el vandalismo y exigir el fin del bloqueo de Washington, considerado el principal obstáculo para el desarrollo de la mayor de las Antillas.