Dic, 2020.- Camagüey, con 5007 años de historia (2 de febrero de 1514), caracteriza por sus elementos y raíces culturales muy propias en cuanto a tradiciones. La comarca de pastores y sombreros de Nicolás Guillén, Poeta Nacional, constituye una región de referencia en el proceso de formación de la cultura cubana.

Así se expresó el maestro Reinaldo Echemendía Estrada, director del Ballet Folklórico de Camagüey, quien ahondó en torno a la influencia de la centro oriental región en el proceso de formación de la cultura cubana.

El Premio Olorum 2019 e Hijo Ilustre de la Ciudad de los Tinajones, señaló que no es lo mismo costumbre que tradición y enfatizó que esta última es la que se transmite de generación en generación a través de más de cien años de conservación de esas proyecciones de amplio encadenamiento y portador de una cultura.

Defendió que los primeros aportes a la cultura de la región proceden de los aborígenes, quienes fueron portadores de determinada identidad y añadió que hasta el nombre de Camagüey surgió de sus primeros habitantes, quienes “nos identifican en la actualidad y nos dan una identidad por encima del Puerto del Príncipe, impuesto por los colonizadores españoles.

Aunque se les denomina principeños, el nombre que queda es Camagüey de los aborígenes de la región que según la opinión de Echemendía tiene origen en una plantación que crecía en las llanuras del territorio.

El gran Camagüey que incluía desde las fronteras en Jobaco, en Las Tunas, hasta Jatibonico, en la provincia de Sancti Spíritus, “ese Camagüey histórico, patriótico y diferente con proyecciones y características tanto en su geografía como en su concepción de lo social”.

Expresó que los hispánicos pretendieron imponer una cultura transportada desde los diferentes pueblos españoles hasta esta región, de una cultura hibrida con una mezcla tremenda de otros pueblos que se consolidaron en el proceso de formación del país ibérico (España, Portugal, Francia y Andorra --estados soberanos--; Gibraltar, (territorio británico de ultramar).

“Ellos nos enseñaron a construir a imagen y semejanza de la cultura española, mucho andaluz y canario, que nos dijeron esta es la Virgen de la Candelaria (o Nuestra Señora de Candelaria), la patrona, y nos conformaron un sistema y una plataforma en la cual nosotros, los camagüeyanos, en muchas cosas, hemos sostenido durante años, lo que se añade como tradición”.

Se incluye como tradición, además, el concepto económico ganadero que tuvo la cultura camagüeyana, que se espera con futuros planes de desarrollo se recupere, cultura que le permitió a la región ser explotadora a América, meditó.

El uso del instrumento de cuerda laúd --traído por los campesinos de Canaria y Andalucía, portadores de la música de cuerda pulsada--, puntualizó, fue el primer atisbo en el orden artístico que tiene la cultura española en Camagüey...”. El tres es la creación cubana de esa y otras cuerdas (un instrumento cordófono, derivado de la guitarra que surgió específicamente en las zonas rurales del oriente cubano).

Especificó que de la herencia española también “contamos con la décima, el punto y el zapateo cubanos. Ese punto y esa décima identifican al campesino camagüeyano, que es diferente al de otras regiones del país, porque mantiene el tiempo y el ritmo”.

Abundó que el zapateo camagüeyano tiene dos variantes, el zapateo de Najasa y el zapateo de Florida. En estructura musical responde al cubano, aunque el de Najasa se baila con el talón y la remembranza de la J de los pueblos españoles en la colocación de los brazos, mientras que el de Florida es mucho más complejo, ya que se baila con la punta y el talón.

“Pero a su vez, en nuestra región se crea un zapateo que no tiene nada que ver con el cubano: el camagüeyano que su estructura es muy diferente a los demás, un estilo incomparable, e incluye un pequeño saltillo. La música tiene otra acentuación métrica y un discurso basado en la métrica del punto fijo camagüeyano”.

Explicó que las semejanzas que “nos generan las expresiones de la música, la danza y los diferentes sones montunos cimentados en la región, nos da una identidad totalmente diferente a la de otros pueblos”.

El director del Ballet Folklórico de Camagüey se pregunta: ¿Todo lo referido es de origen español? “Cuando se profundiza se encentran muchos elementos que se entrecruzan en lo criollo y lo nacional. En el siglo XIX hay otra mirada en la investigación porque cuando se indaga en el concepto evidentemente musical, de ritmo procedente de Canaria y Andalucía, solo tiene que ver en la influencia de la línea melódica y la manera de decir del texto en décima.

Entonces, ¿qué hace el güiro (instrumento de percusión latinoamericano), en la música campesina? ¡Qué hacen la botijuela, el bongó y el tres? Por lo tanto la música campesina camagüeyana ha sido identificada desde los rasgos cubanos más que el hispano.

Reinaldo Echemendía Estrada consideró que “el tres creado como instrumento eminentemente musical, los camagüeyanos lo empezaron a utilizar mucho más que el laúd, para acompañar la música campesina”. El rasgo cubano en la música campesina camagüeyana es más identificativo que el hispano.

“El tres es eminentemente rítmico. El baile de La Caringa su origen es de la palabra bantú de los congos, quienes enseñaron a bailar canriga a los campesinos de su tiempo”, afirmó el prestigioso músico.

Manifestó, igualmente, que tanto el origen de la palabra y el diseño del baile de la danza de la caringa “nos demuestra que tiene muy poco de hispano porque es hecha por campesinos con una influencia eminentemente africana. Cuando se habla de son se esta refiriendo a una entremezcla de procesos culturales de la música.

“La identidad cubana se forja en el siglo XIX cuando dejamos de ser criollos y dijimos Al combate corred bayameses, que la patria os contempla orgullosa” ahondó el director del Ballet Folklórico de Camagüey.

 

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