La Habana, 31 jul.- El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, afirmó que el Gobierno de Estados Unidos emplea los temas relacionados con la isla caribeña con fines electorales.

El canciller remarcó que la reunión del mandatario estadounidense, Joseph Biden, con 'anexionistas cubanos', es una farsa para justificar las operaciones de cambio de régimen contra la nación caribeña.

En su cuenta de Twitter añadió que a la administración norteamericana no le interesa el pueblo cubano, sino la maquinaria electoral de la Florida; de ahí que ignore el reclamo de quienes viven en la mayor de las Antillas, de sus electores y del mundo.

Este viernes el presidente estadounidense sostuvo un encuentro con algunos opositores al gobierno de La Habana, quienes desde las redes sociales han incitado al caos y la subversión, particularmente luego de los disturbios del pasado 11 de julio en el país caribeño.

En el intercambio, Biden aseguró que su administración evalúa 'todas las opciones disponibles' para facilitar el acceso a internet de los cubanos y amenazó con tomar otras medidas contra Cuba si no ocurren cambios drásticos.

Precisamente en esta jornada la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro norteamericano emitió nuevas disposiciones contra la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y dos de sus directivos, Oscar Callejas y Eddy Sierra.

Al amparo de la Ley Global Magnitsky fueron incluidos en la lista de los llamados Nacionales Designados Especialmente (SDN, por siglas en inglés), a quienes se les congelan los activos y no pueden viajar a Estados Unidos.

La OFAC aplicó esas medidas por supuestos abusos y violaciones de los derechos humanos durante las manifestaciones, aunque videos muestran actos vandálicos y atentados contra los agentes del orden y la propiedad estatal.

El canciller cubano rechazó de forma enérgica la inclusión del cuerpo policial y sus primeros oficiales en las 'listas espurias' elaboradas por Washington, y dijo que esas medidas arbitrarias se suman a la desinformación y agresión para justificar el inhumano bloqueo económico contra la nación caribeña.

De acuerdo con las autoridades de la isla antillana esas restricciones son irrelevantes desde el punto de vista práctico, pero políticamente sí tienen implicaciones, pues forman parte de la escalada agresiva contra Cuba, que incluso presiona a terceros países para hacer pronunciamientos contra La Habana.