La Habana, 8 jun.- Cuba siguen hoy apostando por el perfeccionamiento de los protocolos de actuación y la percepción de riesgo de la población ante la COVID-19, teniendo encuenta los índices de incidencia, gravedad y mortalidad por esta enfermedad.

La doctora Lizet Sánchez, miembro del Grupo nacional de expertos en Epidemiología y Modulación Matemática enfatizó que la batalla contra el virus SARS-CoV-2 es posible ganarla en la etapa preventiva.

Explicó que a través de un estudio científico fue posible conocer el comportamiento de indicadores como la incidencia, la mortalidad, el porcentaje de graves del total de casos confirmados y la variabilidad de la tasa de letalidad.

Al relacionar la mortalidad con la incidencia, vemos una alta relación entre ambas, pero en la mayoría de los territorios hay una gran variabilidad, puntualizó.

Lo que probablemente esté dado por factores demográficos, sociales, biológicos, clínico-patológicos y cuestiones operacionales del propio sistema de Salud, añadió Sánchez.

La incidencia es el paso de la población general a infectados activos y, con la mortalidad, se ve lo que ocurre dentro del sistema y la eficacia de los protocolos de actuación para evitar el fallecimiento, comentó la especialista citada por el diario Granma.

'No obstante, en los protocolos también se está observando el paso de los activos a la gravedad, y de la gravedad a los fallecidos',subraya la experta.

En el análisis se agrega el porcentaje de graves y críticos, además de fallecidos con respecto a la cantidad de personas atendidas en las unidades de cuidados intensivos, los tiempos y la adherencia al protocolo, argumentó.

El monitoreo de graves y críticos da una idea de las vulnerabilidades como el envejecimiento, prevalencia de comorbilidades; y de la calidad de la implementación de los protocolos.

Cuando este indicador está mal, hay que actuar sobre las fases preventivas y de tratamiento temprano, insistió Sánchez.

A través de los fallecidos, dentro de los casos graves y críticos, se evalúan los periodos finales de la enfermedad, y si el indicador es muy alto, el trabajo deber ser volcado en las terapias, para evitar la transición de la severidad a la mortalidad, orientó la especialista.