Jul, 2021.- Según el diccionario español 'valiente' significa: “Que actúa con valor y determinación ante situaciones arriesgadas o difíciles”, y eso lo corroboran cuatro jóvenes de mi barrio. Dianelys Regueiro Colombié, Claudia Fuster Hannot, Carlos Manuel Echemendía Morales y Adoney Profet Naranjo; egresadas y estudiantes de la filial de Ciencias Médicas de Nuevitas, respectivamente,  quienes asumieron la tarea de valientes al participar en Zona Roja y pesquisas para detectar y contrarrestar la COVID-19.

Ellos residen en el reparto Gran Panel de Nuevitas, Camagüey, gozan del respecto y la admiración de los vecinos por su ejemplaridad ante el trabajo y el estudio, y ahora agregaron una acción honorable más, la de ser participantes en este accionar para disminuir los casos positivos en el municipio y darle un jaque mate al nuevo coronavirus que tan fácilmente se propaga.

A las interrogantes sobre sus labores accedieron y las comparto.

La joven doctora Dianelys Regueiro Colombié, con dos años de graduada en Medicina General Integral, ya cursa el primer año de la especialidad y en dos ocasiones ha participado en Zona Roja. Primeramente en el aislamiento para viajeros, ubicado en Punta de Ganado, en la playa Santa Lucía, y hasta hace muy poco en la Sala de Rehabilitación donde ingresan los positivos de bajo riesgo.

“Como médico resultó una buena experiencia, pude aplicar los conocimientos adquiridos durante la carrera, ver el mejoramiento de los pacientes. Algo que recordaré siempre fue la carta del joven Diuber Leyva, quien agradeció al equipo que lo atendió y en la cual expresa su miedo a morir, su agradecimiento por salvarle la vida y el trato con amor que le dimos, es algo que nos llegó hondo a todos por sus sentidas palabras y reconocimiento cuando nosotros hicimos lo que juramos al graduarnos: salvar vidas; hay pacientes que aún nos llaman para saludarnos, darnos las gracias, y claro que estaré nuevamente Zona Roja”.

Claudia Fuster Hannot, estudiante de sexto año de la carrera de Medicina, estuvo por primera vez en Zona Roja durante 15 días. Ella junto al doctor Julio Michel Arias, residente de Cirugía, y Madonna González Rodríguez, enfermera, conformaron un equipo especial para laborar en una de las salas del hospital general docente Martín Chang Puga, de Nuevitas, en la lucha contra el SARS-CoV-2.

“Aprendí y puse en práctica lo estudiado durante la carrera, -ya la concluyó en julio-, pero consideré que era mi deber aportar mi apoyo en esta batalla y lo volvería hacer si es necesario”, comentó Claudia en el breve diálogo que sostuvimos una vez concluido su periodo de distanciamiento y ser negativo su PCR.

“Experiencias tuve muchas, el hacer cohesionado de todos para garantizar la salud de los pacientes positivos y darle mucho ánimo en ocasiones, y algo muy significativo, un enfermo me dijo 'Cuando se escriba la historia de la COVID-19 ustedes estarán ahí, verlos confiados en nuestro trabajo es algo que me dejó muy emocionada”.

Carlos Manuel Echemendía Morales es un joven estudiante de segundo año de Medicina en la filial de Ciencias Médicas de este municipio, su decisión de contribuir a eliminar la pandemia lo llevó primero al pesquisaje diario en diferentes zonas del municipio y dio también su aporte en una de las salas del Martin Chang Puga. Vía telefónica conocimos de su integración al equipo médico y atención directa a los enfermos positivos al nuevo coronavirus.

“Primeramente mi labor fue de pesquisador y durante el tiempo que la realicé fue muy satisfactoria, “yo diría que las personas me esperaban cada día, eran disciplinados en cuanto a las medidas orientadas para evitar el contagio y en Zona Roja estuve como facilitador, le llevaba los alimentos y los asistía en lo necesario, habían personas muy mayores, en ocasiones le tomaba la presión arterial, le suministraba algún medicamento a los que padecen enfermedades crónicas no transmisibles. Siempre estábamos dispuestos a auxiliar en lo necesario”.

Siempre se habla de temor por estar en Zona Roja

“Claro que sentí miedo entrar a Zona Roja pero teníamos todo lo necesario para cuidarnos y sobre todo respetar las normas de bioseguridad, eso lo transmitíamos entre nosotros mismos y a los enfermos darle confianza en que saldrían de esta”.

Entre las experiencias de Carlos Manuel está el ver la baja percepción de riesgo por parte de la población, no mantener las normas sanitarias adecuadas y no evitar las aglomeraciones, por las cuales se propaga fácilmente el virus que tanto afecta a todos sin distinción de edad o raza, por lo que considera que “aunque estén aislados por la enfermedad no deben comunicarse entre ellos, sino mantener el distanciamiento necesario para que puedan vencer rápidamente la enfermedad”.

En su opinión es recomendable y confiable para todos, en sentido general, usar dos nasobucos, “toda medida para evitar el contagio es saludable y aplaudible, no dejar de desinfectar manos y superficies proclives a la contaminación y, por supuesto, el distanciamiento físico“.

Adoney Profet Naranjo, por su parte, cursa el 4to año de la Licenciatura en Estomatología pero no dudó en incorporarse a las pesquisas diarias para conocer la sintomatología de los lugareños y orientarles cómo proceder ante algún malestar relacionado con la pandemia.

A la pregunta del comportamiento de los nueviteros reconoció rápidamente que muchos responden con veracidad las preguntas relacionadas a la enfermedad, en tanto otros niegan los síntomas, más tarde deben acudir a una institución de salud y se pierde tiempo en el tratamiento adecuado para ellos, “es vital que siempre digan la verdad y no oculten malestares, al igual que en ocasiones saben que hay personas en una vivienda y no abren la puerta para dar la información, en ese sentido hay falta de percepción de riesgo, no miden las consecuencias que pudieran llevar a un desenlace doloroso.

Hay que cumplir las medidas sanitarias orientadas porque el país lo necesita, no es justo crear alguna situación difícil que podría resolverse al hablar tempranamente”.

Resulta grató intercambiar criterios con este joven sociable y ávido de nuevos conocimientos, por eso es un constante investigador en todo lo relacionado con la Estomatología. Para mantener los estudios crearon un aula virtual a través de las redes sociales para mediante una aplicación interactuar alumnos y profesores como si fuera un seminario.

“Yo me siento más fortalecido en mis conocimientos como estudiante, pongo en práctica el trato a los pacientes, es decir, la empatía que debemos mantener porque mi especialidad es temerosa para muchos”.

Algo en que coincidieron estos cuatro valientes es que en la población falta disciplina, percepción de riesgo, algunos piensan que no les tocará y no se dan cuenta que si se enferman contagian a otros, incluso a menores, a familiares y amigos muy queridos.

 
 
 
 
 
 
 
 

Aunque ya la población lugareña comienza a recibir la primera dosis de Abdala es necesario, y dicen ellos obligatorio, cumplir las medidas de bioseguridad, tanto en la calle como en centros laborales o los hogares. De todos depende que se le ponga coto a la pandemia, ahora cuando circulan variantes mucho más agresivas y letales.