May, 2021.- Cada día resultan alarmantes las cifras de contagiados y fallecidos a causa de la COVID-19. El mundo se enluta y se esperan números mayores. Cuba no está exenta de esta situación epidemiológica y Nuevitas mucho menos, por lo que se impone profundizar en la percepción de riesgo para frenar la enfermedad.

En el hospital clínico docente quirúrgico Martin Chang Puga, de Nuevitas, se conformó un programa para hacerle frente a la pandemia. Se cuenta con una consulta para tratar los casos que lleguen con alguna infección respiratoria, al igual que una sala dispuesta para internar de ser necesario, y se conformaron brigadas que incluyen a diferentes especialidades, las que son las responsables de visitar a los evaluados de positivos o sospechosos.

Esta comisión es la encargada de todo el protocolo y para ello cuentan con los medios necesarios y el personal altamente calificado para actuar en consonancia, explica el doctor Edwin Echemendía Reyes, especialista en Medicina Interna e integrante de uno de esos grupos, por tanto se impone su criterio al respecto.

“Falta mucha percepción de riesgo, que todos interioricen que al no cumplir las medidas sanitarias orientadas están expuestos a contraer la enfermedad. Hay personas muy receptivas cuando se les informa poseen el nuevo coronavirus, otras son indisciplinadas, y ahí está el peligro, porque estos al ser asintomáticos en la mayoría de los casos pueden contagiar a los demás y así comienza la cadena, la cual en Nuevitas se la logrado neutralizar pero que al entrar algún viajero procedente de otras provincias pone en riesgo a la población. No podemos pensar que no nos contagiaremos, tenemos que ser receptivos y acatar las orientaciones sanitarias”.

El doctor Edwin considera que la promoción referente a la pandemia es alta a través de los diferentes medios de comunicación, solo debe cumplirse para poner freno al SARS-CoV-2.

Y como este galeno no es dado a entrevistas aprovecho la oportunidad para dialogar con él, porque en mi opinión, es un médico consagrado a su profesión, según Echemendía Reyes, su responsabilidad es “trabajar bien, que el paciente se cure y sienta bienestar, eso es lo que me satisface, ahí está mi aporte”.

A diario sus vecinos le vemos salir muy temprano, cuando aún no aparece el sol, rumbo al hospital Martin Chang Puga, donde trabaja hace 27 años. Esa trayectoria la realiza a pie, invariablemente, para ejercitar el cuerpo y respirar la brisa mañanera.

Y entre comentario y comentario pude conocer algunas de sus vivencias durante su etapa estudiantil.

“Hice los dos primeros años de la carrera en la Facultad de Ciencias Médicas de Camagüey, ya el resto de los estudios en Nuevitas y para mí es un orgullo por la formación que recibí y que me ha permitido aplicarla durante toda mi vida profesional”.

¿Cómo llega a la especialidad de Medicina Interna?

“En tercer año tuvimos la suerte de contar con un profesor excelente, Víctor González, él nos adiestraba de tal manera -sencilla y bonita- que con su gran poder de socialización nos hacía pensar para llegar a un diagnóstico, igual que agradezco también la formación que recibí de mis profesores Ángela Ramírez, Aquiles Rodríguez, José Quintana, Arturo Conde, entre otros más, a quienes les agradeceré eternamente por sus enseñanzas, resultado de la Medicina que puedo practicar actualmente, eso me despertó el interés por la Medicina Interna y cursé la especialidad, la cual desempeño hace 24 años”.

El clínico Edwin, como se le conoce, acudió a la República de Venezuela en solidaridad con el hermano pueblo, de sus experiencias tiene muchas porque pudo ejercer la integralidad que recibió durante sus estudios “hice partos, trate accidentes, traumatologías y otras enfermedades, en fin, no quedó una especialidad de la profesión en la que no pudiera trabajar, y eso lo agradezco, porque el médico es integral aunque luego decida especializarse en alguna área específica.

Allí en Venezuela pude constar su cultura, su historia, la hermandad de su pueblo con el nuestro, palpar de cerca la obra de Hugo Chávez, como la zona de El Clavo, donde radicó un asentamiento de esclavos durante la colonia y existe, gracias a él, una zona chocolatera, además, compartí con profesionales de la salud de toda Cuba, fuimos hermanos y conservo aún muchas buenas amistades que comenzaron allí”.

DE MÉDICO A DOCENTE

“Me desempeño como profesor en la Filial de Ciencias Médicas de Nuevitas y tutor de alumnos que cursan la especialidad de Medicina Interna, al igual que de cualquier profesional, trabajador o paciente que sienta la necesitad de esclarecer un padecimiento y en ese momento me convierto en profesor para satisfacer su duda y que conozca, en caso de ser un enfermo, cómo convivir con su padecimiento o evitarlo si está tiempo, y lo más importante para mí es que estamos fomentando con mayor intensidad el examen clínico para un diagnóstico más efectivo”.

UNA FAMILIA QUE VELA POR LA SALUD DE LOS DEMÁS

La vida familiar del doctor Edwin está muy relacionada con el sistema de la Salud Pública cubana; su esposa, Mailín Morales Domínguez, es especialista en Medicina General Integral y su hijo Carlos Manuel ya cursa el segundo año de la carrera de Medicina, el que en estos momentos labora en el pesquisaje de la población para detectar a tiempo cualquier posible portador de la pandemia, mientras que ella ejerce su especialidad en la termoeléctrica 10 de Octubre, donde se desempeña con mucha exigencia desde la entrada del personal a la central, aunque comentan, pone en práctica su actuar desde que arriba al ómnibus que transporta a los trabajadores para evitar que algún obrero acuda a sus faenas con síntomas de infección respiratoria.

Pero esta familia, igualmente, está unida por el arte culinario, es el momento de reunirse todos para elaborar y decorar lindas propuestas degustables, sobre todo Edwin, el chef de la casa, el que aprendió también conocimientos referentes a la cocina venezolana, como son la elaboración de las hayacas, las empanadas y las arepas.

Ellos conforman una célula que cuida la vida de los demás y al mismo tiempo protegen su convivencia, siempre hay tiempo para compartir y apoyarse mutuamente en cuanto al sentir educativo médico y socializar en familia para contrarrestar el aislamiento social que impone la COVID-19, ¡ah!, y son ejemplos en el barrio, siempre que salen llevan la mascarilla puesta, señal de que el ejemplo entra por casa.