Mar, 2021.- Sentir el toque en la puerta de la casa en Camagüey y ver a las personas con todo el “andamiaje -vestuario­” anti COVID-19, en estos tiempos de pandemia no es buena señal.

—Usted debe ir para un centro de aislamiento, es contacto de un caso confirmado, le dijeron a Marcia Carvajal Villalobos.

"Realmente me sentí muy preocupada, es una sensación muy extraña. Pensé en mis padres, personas mayores, en mis hijos, en mi nieta que es pequeña. Pero bueno, había que asumirlo".

La trasladaron el 24 de febrero para el policlínico, de ahí para el campismo popular Punta de Ganado, ubicado en el balneario Santa Lucía, a poco más de cien kilómetros de la ciudad de los Tinajones, donde la recibió el personal de Salud con el protocolo establecido.

"Por supuesto que una siempre siente temor, despertaba cada día dando gracias a la vida en la espera de un resultado, afortunadamente fue negativo", cuenta esta productora de la televisión agramontina.

"En mi perfil de Facebook quise resaltar el trabajo de todo el personal que allí labora porque de una forma u otra siempre tratan de dar lo mejor de sí, para que a pesar de la incertidumbre que se vive por esos días de permanencia en el centro de aislamiento, nos sintiéramos lo mejor posible".

Reconoce que la atención fue muy buena no solo por parte de las doctoras y enfermeras de Santa Lucía y la ciudad de Nuevitas, que prestan sus servicios en el centro, sino de los jóvenes gastronómicos de la parte de recreación, pertenecientes a la propia base de campismo.

Cuenta que las condiciones del lugar resultaron muy buenas, todo estaba muy limpio y organizado y permaneció con dos compañeras en la cabaña.

Hoy también expresa que se siente muy agradecida por las condiciones que les proporcionó el sector del Transporte para trasladarlos hasta sus hogares.

"Tenía muchas ganas de regresar a casa con los míos, esta vez no me importó ni la brisa ni el mar, y realmente soy muy fanática a la playa, pero en esta ocasión necesitaba estar con los míos, dar la noticia de un PCR negativo y llegar", acotó.

La amante del sonido de las olas y el olor a salitre, que hoy cuenta su historia, desea que en un futuro ese ambiente natural le permita en una nueva cita, sin la condición de ser paciente aislada, despojar de la mente los problemas y navegar a ritmo de la imaginación en aras de aprovechar cada instante en contacto con la naturaleza.