Ene, 2021.- Hay quienes dedican su vida entera a un oficio y no se imaginan haciendo algo diferente con el paso de los años, sin embargo, el destino y sus vueltas no pierden la costumbre de sorprendernos.

Rafael Alfredo Nápoles Bellamas, quien reside en la comunidad Palmas de Lucía, cumplió los 68 años sentado tras el volante de un ómnibus, a desandar carreteras y transportar personas dedicó su vida de trabajo.

Desde muy joven aprendió a conducir; hoy, seis décadas más tarde se encuentra jubilado, ya no tiene que despertar bien temprano para llevar a decenas de trabajadores a salvo y a tiempo hacia sus lugares de labor, pero las ganas de ser y sentirse útil no le permitieron quedarse de brazos cruzados.

Frente a la casa de Rafael Alfredo existía un terreno ocioso lleno de marabú, piedras y muy descuidado, hoy ese sitio es un pequeño, pero muy productivo huerto que no solo abastece a la familia y los vecinos de este chofer–agricultor, sino que constituye un ejemplo de cuanto puede hacerse desde casa para favorecer la producción de alimentos frescos desde la comunidad.

Carmen, su hija, cuenta con orgullo la historia de su padre. “Cuando comenzó la cuarentena, mi tía Maday aportó la idea de limpiar todo el marabú que había frente a la casa. Quisimos hacer para la comunidad un organopónico que contara incluso con apoyo institucional. Recibimos el visto bueno, pero la idea no se concretó.

Así fue como mi papá y mi hermano Alfredo se dieron la tarea de eliminar el marabú con su propio esfuerzo, hasta lograr lo que tenemos hoy”.

Nápoles Bellamas no descuida las labores en su “finquita” y ha sembrado diferentes tipos de viandas y hortalizas, por lo que ya ha podido cosechar y disfrutar del fruto de su trabajo.

La primera cosecha aportó un total de 120 pepinos, los cuales no solo fueron para consumo familiar sino que también llegaron a casa de varios vecinos.

Varias veces se ha escuchado el llamado del país a producir desde cualquier pedacito de tierra, Rafael, es el ejemplo de que si se le ponen ganas a cualquier tarea se logra cumplir con creces.

Hacer producir el huerto familiar no solo les lleva comida a la mesa sino que también les ahorra importantes sumas a la economía familiar. Carmen Nápoles asegura que del huerto de su papá salió toda la yuca para la cena familiar de fin de año, además de haber obtenido también pepinos, boniato, calabaza, kimbombó, cebollín, ajo porro y maíz.

Rafael Alfredo Nápoles Bellamas no solo encontró una actividad para su tiempo de ocio, sino que logró que su familia y comunidad se beneficiara de ella. El recién jubilado ya no transporta trabajadores ni recorre las discontinuas líneas de la carretera, ahora, sin embargo, continúa siendo útil, a su casa y a su comunidad.