Camagüey, 11 ene.- Lograr mayores impactos en programas económicos y sociales que desarrolla el país se reafirman como propósitos de la actividad  de la ciencia y la innovación en Camagüey durante el actual año para ofrecer respuesta a problemas del contexto actual.

Así lo aseveró Yailé Caballero Mota, Doctora en Ciencias de la Universidad de Camagüey, y Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba, durante la ceremonia de entrega de los Premios del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) en Camagüey a los mejores resultados del 2020.

Afirmó que a los científicos de la región corresponde seguir aportando a la producción de alimentos, la conservación del medio ambiente, la salud,
la informatización, entre otros ámbitos.

Al referirse a los compromisos para el año, comentó que urge fortalecer las alianzas entre los centros, los aportes teóricos deben estar en función de las necesidades actuales y apostar por la formación doctoral temprana, e incrementar la visibilidad de las instituciones y la difusión de los resultados científicos.

De los 17 premios conferidos por la delegación del CITMA, ocho fueron a las manos de profesores de la Universidad Ignacio Agramonte y Loynaz, lo cual evidencia la labor de la casa de altos estudios en beneficio del desarrollo económico y social.

Otras investigaciones galardonadas pertenecen a la Estación territorial de investigaciones sobre la caña de azúcar, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Camagüey, la Universidad de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay, el Centro Meteorológico, el de Ingeniería Ambiental, y el de Investigaciones del Medio Ambiente (CIMAC).

Por su alto impacto en la rama agroazucarera, el Procedimiento metodológico de evaluación de la roya parda en la caña de azúcar, realizado por especialistas de la Estación territorial para ese tipo de investigaciones, ubicada en Camagüey, recibió el reconocimiento del CITMA.

Joaquín Montalbán Delgado, Doctor en Ciencias e Investigador Titular de la citada estación, explicó a la ACN que este es el resultado de unos ocho
años de labor, tras experimentos en varios territorios del país y con el logro de una evaluación más efectiva a la hora de recomendar los cultivos
a sembrar.

Mediante la utilización de variables cuantitativas se evita el error experimental del evaluador al efectuar la observación visual, donde categorizan las plantas según las afectaciones de la enfermedad mencionada, desde el grado de altamente resistente hasta muy altamente susceptible.

Los cultivos que pasan a la producción comercial, abundó, son clasificadas como resistentes o moderadamente resistentes, disminuyendo de esta manera las pérdidas en la cosecha y por lo tanto, el rendimiento industrial de la caña de azúcar.

La roya parda es uno de los principales males que ataca a la gramínea en Cuba, y por ejemplo, tras su identificación en el año 1978 se dejaron de
producir un millón 300 mil toneladas de azúcar, y con ello pérdidas ascendentes a más de 600 millones de pesos, ilustró el experto al explicar los aportes de la investigación.

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