Camagüey, 3 ene.- Muchos son los retos que enfrenta la agricultura camagüeyana, entre ellos, completar con éxito la campaña de siembra de frío, explicó a Cadena Agramonte Julio Alberto Velázquez Ávila, subdelegado del sector en el territorio agramontino.

Hasta el 29 de diciembre el programa se venía cumpliendo al 99 %; para lograrlo, la provincia se preparó con un nivel importante de semillas de calidad certificada.

La campaña de frío representa alrededor del 60 % de todos los productos agrícolas que se consumirán en el recién iniciado calendario, y a excepción del plátano, hasta el momento se logra que todos los productos cumplan con el ciclo reproductivo que les corresponde.

Durante el 2020 se acometieron un grupo significativo de inversiones en el sector agrícola en Camagüey, entre las que destaca la culminación de un complejo arrocero en el municipio de Esmeralda, con un secadero incluido, que dará la posibilidad de trabajar el cereal en la parte norte de la provincia.

También se recuperó el organopónico Tínima, clave para la producción de hortalizas, el cual se encuentra en plena producción y del que ya se recogen los frutos.

Además, fueron rehabilitadas varias minindustrias, fundamentales para cerrar el ciclo de producción de algunas frutas y hortalizas, donde destacan los municipios de Sierra de Cubitas y Camagüey.

Elevar los rendimientos de lo que ya tenemos, así como usar la ciencia para lograrlo, son prioridades que continúan en este 2021.

Entre las buenas noticias está el sobrecumplimiento en la siembra de plátano, fundamentalmente el tipo burro, al punto que será la vianda predominante en los establecimientos de venta.

Igualmente, las empresas ganaderas, responsables de más del 50 % de la producción total de alimentos en Camagüey, recibieron algunas maquinarias, para la preparación y el cultivo de las tierras.

Uno de los mayores encargos del sector agropecuario en la provincia es la producción lechera, que en el 2020 se vio muy afectada por varios factores, explicó José Antonio Gil Pérez, subdelegado de Ganadería en la filial agramontina del Ministerio de la Agricultura.

La sequía que dejaron los últimos cuatro meses del 2019, unido al déficit de combustible, influyó directamente en la depauperación de la masa ganadera durante el pasado calendario, y ello llevó a que los rendimientos en la entrega de leche fueran mucho menores de lo previsto.

Aunque se realizaron algunos esfuerzos por recuperar el tiempo perdido, la realidad es que ni la comida que se pudo proporcionar fue suficiente para reponerse de la pérdida; ni siquiera el movimiento de las cabezas de ganado hacia lugares con mejor situación hídrica pudo evitar que Camagüey culminara el 2020 con 11 millones de litros de leche por debajo de lo planificado.

De igual forma, también quedó la deuda de unas de 2800 toneladas de carne, que no se pudieron generar para cumplir lo pactado.

Pendiente, también, quedó el indicador de la reproducción, que sin dudas precisa de una mayor utilización de la ciencia para elevar tan importante tarea.

El manejo de la genética es de las actividades que más problemáticas genera, y falta aún lograr un mejor manejo de los toros categorizados en las fincas de los productores, pues de hacerse correctamente, garantiza un elevado porcentaje de calidad en los animales resultantes.

Lo cierto es que para este 2021 al menos el comienzo parece esperanzador, pues existe aún pasto verde para la alimentación y la situación meteorológica del año que recién culminó permitió acumular un nivel de agua significativo para esta tarea.

Para lograr el necesario despertar que precisa la ganadería camagüeyana, es necesario suplir las principales deficiencias que mellan la sacrificada labor de los agricultores.

En esa dirección, además de corregir las causas de los incumplimientos, es importante que se preste mayor atención a garantizar la siembra en cada una de las fincas del nivel de alimento que precisan los animales, para disminuir un poco la dependencia de factores externos.

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